Me quedé un buen rato observando aquella nota que él, mi dulce Gonzalo, había dejado entre la plata y la cuenta, se la habría dejado sin querer o lo habría hecho a propósito… no me lo podía creer, cuando estaba más absorta que nunca en aquella nota, llegó Yanel toda apurada.
-¿Y a ti que te pasa?- no le respondí- Orne…. Orne… ¡Orne!
-¿Qué pasa?
-Lo mismo te digo… ¿qué hay tan interesante en esa nota eh?
-Nada… no es nada- dije restándole importancia al asunto y aterrizando.
-¿Cómo que nada? Ahora mismo me lo vas a enseñar- dijo intentando arrebatarme la nota.
-Que no es nada…- dije tratando de esconder la nota.
-¿De verdad? ¿Y por qué tratas de esconderlo? Espera…. Eso te lo dio Higuain ¿verdad?- dijo con una sonrisa pilla.
-¿Qué decís? ¿Qué iba a mandarme Gonzalo nada?
-Mírala ella… Gonzalo, ¿qué confianzas son esas eh?
-Ay, ya, dejalo, ¿sí?
-Déjame ver la nota… anda… por favor…
-Como querás… mirá…- dije tendiéndole la nota.
-Que tierno es este Higuain… como yo me lo imaginaba…
-¿Querés dejar de sacar conclusiones de donde no las hay?
-No me mientas, que se te nota…
-Dame eso…
-No te enfades, yo te prometo que no se lo digo a nadie… de verdad
-¿Pero qué querés decir? Si no hay nada que decir.
-No me mientas… Sé que esto lo escribió Higuain- dijo intimidándome.
-Está bien… creo que sí fue él, no me lo entregaron en mano… apareció entre la plata.
-Bueno, voy a creerte… Y si es él, ¿qué piensas hacer?
-¿A qué te referís? ¿Qué querés que haga? ¿Acaso debo hacer algo?
-Pues yo creo que deberías decirle algo, o escribirle algo, no sé…
-¿Estás loca? Eso jamás…
-¿Por qué?
-Porque esta nota no dice nada…
-¿Cómo que no dice nada? Es una clara señal…
-¿Una señal de qué?
-¡Ay! Es que hay que decírtelo todo…
-Que me escriba esto no quiere decir que sienta algo por mí, si ni siquiera me conoce… Además, sé que jamás se fijaría en alguien como yo…
-Ahora sí que no, ¿y por qué no podría fijarse en alguien como tú?
-Dejalo, será mejor que dejemos el tema, ¿te parece?
-Como quieras, lo dejamos, pero piensa muy bien lo que quiere decir esa nota, piénsalo muy bien.
-Te prometo que no haré otra cosa en el día…- dije irónica. Era obvio que Gonzalo no podía sentir nada por mí, absolutamente nada.
-Bueno, me voy arriba a la habitación, necesito un descanso…
-Claro que lo necesitas…
-¿Qué estás insinuando?
-Nada, nada, sube y descansa.
-Por cierto, ¿y mi padre?
-¿No te contó?
-No, no me dijo nada.
-Se fue a ver a un amigo al hospital, regresará pronto.
-Vaya, pues no tenía ni idea.
En ese mismo instante llega el señor López de visitar a su amigo en el hospital.
-¿Cómo está su amigo?
-Gracias a Dios está bien, nada grave.
-Me alegro.
-¿Cómo te ha ido la mañana?
-Tranquila, la verdad, sin mucho trabajo.
-¿Tranquila? Eso sí que es raro.
-¿En serio? Pues sí, lo es. Por cierto, ¿qué tal se portaron los chicos del Madrid?
-Estupendamente papá… incluso dejaron propina…
-¿De verdad? Mira que son majos…
-¿A que sí?- dijo Yanel mirándome.
-¿Te sucede algo Ornella?
-No, nada. No se preocupe.
-Por cierto papá, esta tarde quería pedirte que dejaras que Orne viniera conmigo a hacer unas compras, necesita ropa urgentemente.
-Claro, así le podrás enseñar la ciudad.
-No es necesario…
-No te vas a escaquear, vendrás conmigo y punto.
-Está bien, iré.
-No te preocupes Ornella, yo me encargaré del local, creo que podré solo.
-¿Qué pasa?
-Lo mismo te digo… ¿qué hay tan interesante en esa nota eh?
-Nada… no es nada- dije restándole importancia al asunto y aterrizando.
-¿Cómo que nada? Ahora mismo me lo vas a enseñar- dijo intentando arrebatarme la nota.
-Que no es nada…- dije tratando de esconder la nota.
-¿De verdad? ¿Y por qué tratas de esconderlo? Espera…. Eso te lo dio Higuain ¿verdad?- dijo con una sonrisa pilla.
-¿Qué decís? ¿Qué iba a mandarme Gonzalo nada?
-Mírala ella… Gonzalo, ¿qué confianzas son esas eh?
-Ay, ya, dejalo, ¿sí?
-Déjame ver la nota… anda… por favor…
-Como querás… mirá…- dije tendiéndole la nota.
-Que tierno es este Higuain… como yo me lo imaginaba…
-¿Querés dejar de sacar conclusiones de donde no las hay?
-No me mientas, que se te nota…
-Dame eso…
-No te enfades, yo te prometo que no se lo digo a nadie… de verdad
-¿Pero qué querés decir? Si no hay nada que decir.
-No me mientas… Sé que esto lo escribió Higuain- dijo intimidándome.
-Está bien… creo que sí fue él, no me lo entregaron en mano… apareció entre la plata.
-Bueno, voy a creerte… Y si es él, ¿qué piensas hacer?
-¿A qué te referís? ¿Qué querés que haga? ¿Acaso debo hacer algo?
-Pues yo creo que deberías decirle algo, o escribirle algo, no sé…
-¿Estás loca? Eso jamás…
-¿Por qué?
-Porque esta nota no dice nada…
-¿Cómo que no dice nada? Es una clara señal…
-¿Una señal de qué?
-¡Ay! Es que hay que decírtelo todo…
-Que me escriba esto no quiere decir que sienta algo por mí, si ni siquiera me conoce… Además, sé que jamás se fijaría en alguien como yo…
-Ahora sí que no, ¿y por qué no podría fijarse en alguien como tú?
-Dejalo, será mejor que dejemos el tema, ¿te parece?
-Como quieras, lo dejamos, pero piensa muy bien lo que quiere decir esa nota, piénsalo muy bien.
-Te prometo que no haré otra cosa en el día…- dije irónica. Era obvio que Gonzalo no podía sentir nada por mí, absolutamente nada.
-Bueno, me voy arriba a la habitación, necesito un descanso…
-Claro que lo necesitas…
-¿Qué estás insinuando?
-Nada, nada, sube y descansa.
-Por cierto, ¿y mi padre?
-¿No te contó?
-No, no me dijo nada.
-Se fue a ver a un amigo al hospital, regresará pronto.
-Vaya, pues no tenía ni idea.
En ese mismo instante llega el señor López de visitar a su amigo en el hospital.
-¿Cómo está su amigo?
-Gracias a Dios está bien, nada grave.
-Me alegro.
-¿Cómo te ha ido la mañana?
-Tranquila, la verdad, sin mucho trabajo.
-¿Tranquila? Eso sí que es raro.
-¿En serio? Pues sí, lo es. Por cierto, ¿qué tal se portaron los chicos del Madrid?
-Estupendamente papá… incluso dejaron propina…
-¿De verdad? Mira que son majos…
-¿A que sí?- dijo Yanel mirándome.
-¿Te sucede algo Ornella?
-No, nada. No se preocupe.
-Por cierto papá, esta tarde quería pedirte que dejaras que Orne viniera conmigo a hacer unas compras, necesita ropa urgentemente.
-Claro, así le podrás enseñar la ciudad.
-No es necesario…
-No te vas a escaquear, vendrás conmigo y punto.
-Está bien, iré.
-No te preocupes Ornella, yo me encargaré del local, creo que podré solo.
Mientras iba caminando junto con Ezequiel y Fernando iba pensando si había hecho lo correcto dejándole esa nota a Ornella, quizás podría molestarse, o incluso acusarme de ladrón… ¡Dios mío! No podía permitir eso, para nada soy un ladrón, solo intentaba averiguar a quién pertenecía la carpeta, solo eso.
-Gonzalo, ¿estás bien?- me preguntó Fernando.
-Sí…- suspiré.
-¿De verdad? Desde que salimos del café andás como en otro mundo…
-Lo que yo les dije, a Gonzalo le gusta la mesera, es la verdad…
-Ezequiel, si volvés a decir cualquier estupidez más, sabrás lo que es bueno…
-Perdóneme usted, acabo de despertar a la bestia…
-Ezequiel, dejalo ya, es mejor no molestarlo cuando está así.
Lo peor aún no había pasado. Mucho me temía que Ezequiel iba a abrir su gran bocota e iba a largarle a todo el mundo que me gustaba la mesera del café, ¿se imaginan los comentarios de mis compañeros? Dios, hoy me esperaba una verdadera tortura, y a golpe de lunes, peor no podía ser. Entré al campo de entreno y empecé a saludarme con los compañeros, todos tenían la misma cara, de sueño. Pronto llegó el entrenador y parecía venir con un humor de perros que daba miedo verlo.
-Yo creo que nos toca sesión espartana- me dijo bajito Cristiano.
-¿Otra vez?- preguntó asustado Karim.
-Yo es que ya me estoy acostumbrando…- dije.
-Muy gracioso, Pipa- dijo Cristiano dándome un codazo.
-¿Qué? Solo era por romper el hielo…
-¿El hielo? No digas bobadas.
-Buenos días muchachos, ¿cómo han amanecido?
-Mejor que usted seguro- dijo para sí Cristiano.
-¿Decían algo? Bueno, hoy les traigo buenas noticias.
-¿Buenas noticias? ¿A qué se refiere?- preguntó Iker.
-Hoy, no entrenaremos aquí, hoy nos iremos al gimnasio, haremos algo más relajado.
-Y al fin Dios me escuchó…-exclamó Cristiano. Todos nos echamos a reír.
-Venga, no se quejen y caminen.
Todos caminamos hacia el gimnasio, al fin un día relajado pensé.
-Gonzalo, ¿estás bien?- me preguntó Fernando.
-Sí…- suspiré.
-¿De verdad? Desde que salimos del café andás como en otro mundo…
-Lo que yo les dije, a Gonzalo le gusta la mesera, es la verdad…
-Ezequiel, si volvés a decir cualquier estupidez más, sabrás lo que es bueno…
-Perdóneme usted, acabo de despertar a la bestia…
-Ezequiel, dejalo ya, es mejor no molestarlo cuando está así.
Lo peor aún no había pasado. Mucho me temía que Ezequiel iba a abrir su gran bocota e iba a largarle a todo el mundo que me gustaba la mesera del café, ¿se imaginan los comentarios de mis compañeros? Dios, hoy me esperaba una verdadera tortura, y a golpe de lunes, peor no podía ser. Entré al campo de entreno y empecé a saludarme con los compañeros, todos tenían la misma cara, de sueño. Pronto llegó el entrenador y parecía venir con un humor de perros que daba miedo verlo.
-Yo creo que nos toca sesión espartana- me dijo bajito Cristiano.
-¿Otra vez?- preguntó asustado Karim.
-Yo es que ya me estoy acostumbrando…- dije.
-Muy gracioso, Pipa- dijo Cristiano dándome un codazo.
-¿Qué? Solo era por romper el hielo…
-¿El hielo? No digas bobadas.
-Buenos días muchachos, ¿cómo han amanecido?
-Mejor que usted seguro- dijo para sí Cristiano.
-¿Decían algo? Bueno, hoy les traigo buenas noticias.
-¿Buenas noticias? ¿A qué se refiere?- preguntó Iker.
-Hoy, no entrenaremos aquí, hoy nos iremos al gimnasio, haremos algo más relajado.
-Y al fin Dios me escuchó…-exclamó Cristiano. Todos nos echamos a reír.
-Venga, no se quejen y caminen.
Todos caminamos hacia el gimnasio, al fin un día relajado pensé.
-Fer, ven aquí- me gritó Cristiano a lo lejos.
-¿Sucede algo?
-¿Has visto a Gonzalo?
-Sí, está muy raro, pero ni me preguntés, no sé qué le pasa.
-Yo sí sé lo que le pasa…- dijo Ezequiel acercándose.
-Suelta…
-Ezequiel no empecés con el cuento de la mesera…
-¿Cuál mesera?
-La mesera del café al que fuimos antes de venir para acá.
-O sea, que al Pipa le gusta una chica ¿no?
-Pues otra cosa no se me ocurre, lleva así desde que salimos del café, ¿qué otra cosa podría ser?
-Yo prefiero no sacar conclusiones precipitadas- dije dejándolos solos.
-Fer, eres un soso- gritó Cristiano.
-Miralo, está en otro planeta, tiene que ser amor.
-Oye, ¿y la chica está bien?
-¿Bien? Está re linda, tendrías que verla, es normal que se fijara en ella.
-Por como lo dices sí que tiene que ser hermosa, pobre Pipa.
-¿Pobre? ¿Por qué?
-Por dos cosas: primero, la chica nunca se fijará en él, ¿lo has visto? Y segundo, esto le puede afectar al rendimiento.
-Tenés razón, tenemos que ayudarlo.
-¿Ayudarlo? ¿Cómo?
-Animarlo a que se lance, si le gusta la mina tiene que hacerlo.
-Yo casi mejor no me meto, que a lo mejor la veo y me animo yo antes.
-Muy buena.
Los llevaba observando un buen rato, y desde luego no me gustaba para nada la actitud en la que conversaban esos dos, tenía miedo de que tramaran algo para Gonzalo y se pusiera como una hidra, no lo han visto, pero enojado asusta muchísimo. Por eso decidí acercarme a Gonzalo para contarle.
-Gonzalo, ¿puedo hablar con vos un segundo?
-¿Qué pasa ahora?
-Tranquilo, no pasa nada, o eso creo.
-Explicate mejor, no logro entenderte.
-¿Habés visto a Ezequiel y Cristiano?
-Sí, allá están, conversando, ¿cuál es el problema?
-Que Ezequiel soltó lo de la mesera…
-Ese pibe es estúpido, no sé por qué me lo imaginaba, dejalo…
-¿Y si sacan conclusiones que no son? Yo no quiero que te enojes.
-Tranquilo, no pasa nada-dijo levantándose.
-Esperá… Gonzalo, vos podés ser sincero conmigo, sabés que no se lo diría a nadie.
-Está bien- suspiró- te lo contaré, pero como largués algo…
-Descuida, no largaré nada, podés contarme.
-Mirá, cuando terminemos acá te comento, ahora no es el mejor lugar para conversar sobre esto.
-Tenés razón, entonces hablamos luego.
-¿Sucede algo?
-¿Has visto a Gonzalo?
-Sí, está muy raro, pero ni me preguntés, no sé qué le pasa.
-Yo sí sé lo que le pasa…- dijo Ezequiel acercándose.
-Suelta…
-Ezequiel no empecés con el cuento de la mesera…
-¿Cuál mesera?
-La mesera del café al que fuimos antes de venir para acá.
-O sea, que al Pipa le gusta una chica ¿no?
-Pues otra cosa no se me ocurre, lleva así desde que salimos del café, ¿qué otra cosa podría ser?
-Yo prefiero no sacar conclusiones precipitadas- dije dejándolos solos.
-Fer, eres un soso- gritó Cristiano.
-Miralo, está en otro planeta, tiene que ser amor.
-Oye, ¿y la chica está bien?
-¿Bien? Está re linda, tendrías que verla, es normal que se fijara en ella.
-Por como lo dices sí que tiene que ser hermosa, pobre Pipa.
-¿Pobre? ¿Por qué?
-Por dos cosas: primero, la chica nunca se fijará en él, ¿lo has visto? Y segundo, esto le puede afectar al rendimiento.
-Tenés razón, tenemos que ayudarlo.
-¿Ayudarlo? ¿Cómo?
-Animarlo a que se lance, si le gusta la mina tiene que hacerlo.
-Yo casi mejor no me meto, que a lo mejor la veo y me animo yo antes.
-Muy buena.
Los llevaba observando un buen rato, y desde luego no me gustaba para nada la actitud en la que conversaban esos dos, tenía miedo de que tramaran algo para Gonzalo y se pusiera como una hidra, no lo han visto, pero enojado asusta muchísimo. Por eso decidí acercarme a Gonzalo para contarle.
-Gonzalo, ¿puedo hablar con vos un segundo?
-¿Qué pasa ahora?
-Tranquilo, no pasa nada, o eso creo.
-Explicate mejor, no logro entenderte.
-¿Habés visto a Ezequiel y Cristiano?
-Sí, allá están, conversando, ¿cuál es el problema?
-Que Ezequiel soltó lo de la mesera…
-Ese pibe es estúpido, no sé por qué me lo imaginaba, dejalo…
-¿Y si sacan conclusiones que no son? Yo no quiero que te enojes.
-Tranquilo, no pasa nada-dijo levantándose.
-Esperá… Gonzalo, vos podés ser sincero conmigo, sabés que no se lo diría a nadie.
-Está bien- suspiró- te lo contaré, pero como largués algo…
-Descuida, no largaré nada, podés contarme.
-Mirá, cuando terminemos acá te comento, ahora no es el mejor lugar para conversar sobre esto.
-Tenés razón, entonces hablamos luego.
-Yanel, ¿estás ya?-no entiendo que hace esta mina metida en el aseo tanto tiempo.
-Ahora salgo- gritó.
-Eso dijiste hace 30 minutos.
-Ya estoy, tranquila.
-¿Hace falta que pasés tanto tiempo allá adentro?
-Bueno mujer, quería arreglarme como Dios manda.
-Sería incapaz de estar tanto tiempo adentro.
-Algún día lo harás, estoy segura.
-¿Por qué lo decís?
-No tiene importancia, ¿nos vamos?
-Adelante, vayamos antes de que sea hora de regresar.
-Venga, que no es tan tarde.
Las dos salimos después de despedirnos del señor López.
-Pasadlo bien, y gastad mucho.
-Dalo por hecho papá- dijo dándole un beso.
-Hasta más tarde.
-Ya me contaréis.
-Me da pena dejar a tu papá solo en el café.
-Mira que eres, mi padre supo hacerse cargo del café él solo durante años, ¿crees que no podrá sobrevivir una tarde sin ti?
-Tenés razón, ¿a dónde vamos?
-A unos grandes almacenes.
-OK. Espero que no haya ninguna aglomeración…
-Lo dudo, es lunes, cuando hay más gente es los viernes y los domingos por las mañanas.
-Lo conocés muy bien por lo que veo.
-Mucho más de lo que crees. Mira, ya llegamos.
-¿Dijiste grandes almacenes? No son grandes, son gigantes.
-Muy buen chiste Orne, ¿qué esperabas?
-Es que soy de barrio, donde yo vivo no hay estas cosas.
-Pues ya puedes ir acostumbrándote. Además aquí vienen a comprar las celebridades.
-¿Las celebridades?
-Sí, los cantantes, los futbolistas, los actores… ya sabes.
-Sí, me imagino.
-¿A qué viene esa cara?
-¿Cuál cara?
-La que acabas de poner, espera, ya sé lo que te pasa.
-¿Acaso ahora leés los pensamientos?
-No, pero cuando te dije futbolistas te cambió la cara al instante. Sabes que puedes encontrarte con Higuain en cualquier momento por aquí.
-No empecemos otra vez, dejá ya ese tema.
-Está bien, como quieras, pero sabes que tengo razón.
-Ahora salgo- gritó.
-Eso dijiste hace 30 minutos.
-Ya estoy, tranquila.
-¿Hace falta que pasés tanto tiempo allá adentro?
-Bueno mujer, quería arreglarme como Dios manda.
-Sería incapaz de estar tanto tiempo adentro.
-Algún día lo harás, estoy segura.
-¿Por qué lo decís?
-No tiene importancia, ¿nos vamos?
-Adelante, vayamos antes de que sea hora de regresar.
-Venga, que no es tan tarde.
Las dos salimos después de despedirnos del señor López.
-Pasadlo bien, y gastad mucho.
-Dalo por hecho papá- dijo dándole un beso.
-Hasta más tarde.
-Ya me contaréis.
-Me da pena dejar a tu papá solo en el café.
-Mira que eres, mi padre supo hacerse cargo del café él solo durante años, ¿crees que no podrá sobrevivir una tarde sin ti?
-Tenés razón, ¿a dónde vamos?
-A unos grandes almacenes.
-OK. Espero que no haya ninguna aglomeración…
-Lo dudo, es lunes, cuando hay más gente es los viernes y los domingos por las mañanas.
-Lo conocés muy bien por lo que veo.
-Mucho más de lo que crees. Mira, ya llegamos.
-¿Dijiste grandes almacenes? No son grandes, son gigantes.
-Muy buen chiste Orne, ¿qué esperabas?
-Es que soy de barrio, donde yo vivo no hay estas cosas.
-Pues ya puedes ir acostumbrándote. Además aquí vienen a comprar las celebridades.
-¿Las celebridades?
-Sí, los cantantes, los futbolistas, los actores… ya sabes.
-Sí, me imagino.
-¿A qué viene esa cara?
-¿Cuál cara?
-La que acabas de poner, espera, ya sé lo que te pasa.
-¿Acaso ahora leés los pensamientos?
-No, pero cuando te dije futbolistas te cambió la cara al instante. Sabes que puedes encontrarte con Higuain en cualquier momento por aquí.
-No empecemos otra vez, dejá ya ese tema.
-Está bien, como quieras, pero sabes que tengo razón.
-Fer, ¿estás listo?
-Sí, un segundo, ya nos vamos.
-Gracias por ofrecerme tu confianza, no me falles.
-Tranquilo, sabés que no será así. Soy tu amigo.
-¿Nos vamos?
-Adelante, ¿a dónde querés ir?
-No sé… a cualquier parte en donde no haya ningún chismoso.
-¿Te parece buen lugar mi casa?
-Me parece perfecto.
-Vayamos pues.
Una vez llegamos a la casa de Fernando una sensación extraña me llenó por dentro.
-Gonzalo, ¿te encontrás bien?
-Sí, creo que sí.
-Sentate, ¿querés algo de tomar?
-No gracias, estoy bien así.
-Bueno, soy todo oídos.
-Fer, creo que me estoy enamorando.
-Esperá, entonces ¿Ezequiel tiene razón?
-Sí, sí, la tiene.
-¿Y cómo así? Si no la conocés de nada, ¿o sí?
-No la conozco, no, pero sé muchas cosas de ella.
-Un momento, ¿cómo es posible que sepas de ella si no la conocés?
-¿Recordás la carpeta que encontré ayer?
-Ah, ¿es de ella?
-Sí, es suya.
-¿Y qué hay adentro?
-Pues cosas mías, artículos, fotografías, cartas…
-¿En serio? Entonces ella está loca por vos.
-Mucho más que eso, y me siento culpable.
-¿Culpable por qué?
-Es que debería conocerla, ella vivió en mi barrio desde siempre y ella nunca se atrevió a acercarse a mí y sufrió muchísimos por eso, por no poder verme ni saber de mí.
-Vaya, lo siento mucho, debe ser muy duro sentir eso.
-Pues sí.
-¿Y qué vas a hacer?
-De momento le dejé una nota junto con la plata esta mañana.
-¿Y qué escribiste?
-Una frase que se me quedó grabada en la mente cuando la leí en una de sus cartas.
-¿Cuál es?
-Tan cerca y a la vez tan lejos, me conformo con soñarte.
-¿Y qué buscás con eso?
-Que sepa que yo tengo su carpeta.
-Es una buena táctica, ojalá y te de resultados.
-Gracias, por cierto, ¿te parece si vamos al café?
-¿No aguantás sin verla verdad?
-Eso parece, pero no sé por qué.
-Porque estás enamorado, Gonzalo, es eso, no estás enfermo.
-Vayamos entonces.
-Sí, un segundo, ya nos vamos.
-Gracias por ofrecerme tu confianza, no me falles.
-Tranquilo, sabés que no será así. Soy tu amigo.
-¿Nos vamos?
-Adelante, ¿a dónde querés ir?
-No sé… a cualquier parte en donde no haya ningún chismoso.
-¿Te parece buen lugar mi casa?
-Me parece perfecto.
-Vayamos pues.
Una vez llegamos a la casa de Fernando una sensación extraña me llenó por dentro.
-Gonzalo, ¿te encontrás bien?
-Sí, creo que sí.
-Sentate, ¿querés algo de tomar?
-No gracias, estoy bien así.
-Bueno, soy todo oídos.
-Fer, creo que me estoy enamorando.
-Esperá, entonces ¿Ezequiel tiene razón?
-Sí, sí, la tiene.
-¿Y cómo así? Si no la conocés de nada, ¿o sí?
-No la conozco, no, pero sé muchas cosas de ella.
-Un momento, ¿cómo es posible que sepas de ella si no la conocés?
-¿Recordás la carpeta que encontré ayer?
-Ah, ¿es de ella?
-Sí, es suya.
-¿Y qué hay adentro?
-Pues cosas mías, artículos, fotografías, cartas…
-¿En serio? Entonces ella está loca por vos.
-Mucho más que eso, y me siento culpable.
-¿Culpable por qué?
-Es que debería conocerla, ella vivió en mi barrio desde siempre y ella nunca se atrevió a acercarse a mí y sufrió muchísimos por eso, por no poder verme ni saber de mí.
-Vaya, lo siento mucho, debe ser muy duro sentir eso.
-Pues sí.
-¿Y qué vas a hacer?
-De momento le dejé una nota junto con la plata esta mañana.
-¿Y qué escribiste?
-Una frase que se me quedó grabada en la mente cuando la leí en una de sus cartas.
-¿Cuál es?
-Tan cerca y a la vez tan lejos, me conformo con soñarte.
-¿Y qué buscás con eso?
-Que sepa que yo tengo su carpeta.
-Es una buena táctica, ojalá y te de resultados.
-Gracias, por cierto, ¿te parece si vamos al café?
-¿No aguantás sin verla verdad?
-Eso parece, pero no sé por qué.
-Porque estás enamorado, Gonzalo, es eso, no estás enfermo.
-Vayamos entonces.
-No sé cómo podés aguantar todo esto.
-No es para tanto, además, te hace falta ropa.
-Eso es cierto, mis maletas no llegarán nuca.
-Esos del aeropuerto son un desastre, a mí ya me pasó y no me devolvieron la maleta hasta pasado un mes.
-Vaya, veo que es costumbre por acá.
-Más o menos.
-Estoy agotada, ¿nos vamos?
-¡Mira!
-¿Qué pasa?
-¿Esta no es la camiseta de Argentina?
-Sí, esta es, la albiceleste.
-No es para tanto, además, te hace falta ropa.
-Eso es cierto, mis maletas no llegarán nuca.
-Esos del aeropuerto son un desastre, a mí ya me pasó y no me devolvieron la maleta hasta pasado un mes.
-Vaya, veo que es costumbre por acá.
-Más o menos.
-Estoy agotada, ¿nos vamos?
-¡Mira!
-¿Qué pasa?
-¿Esta no es la camiseta de Argentina?
-Sí, esta es, la albiceleste.

-Me encanta, es más bonita que la de España.
-¿Por qué lo decís?
-Es que la de España no tiene nada que ver con los colores de la bandera.
-Eso no importa. Hay muchos equipos que visten así, sin tener que ver con la bandera, mirá Italia, todo de azul.
-Es verdad, no me había dado cuenta. Mira que son raros eh.
-Un poco sí, la verdad.
-Bueno, esta nos la llevamos, la podemos compartir.
-¿Compartir?
-Sí, ¿acaso nunca compartiste ropa con una amiga?
-No, siempre usé la mía.
-Pues a partir de ahora compartiremos la ropa.
-Una nueva experiencia.
-Además usamos el mismo estilo de vestir, no nos será difícil entendernos.
-Eso creo.
-Bien, será mejor que nos vayamos, ya se hace tarde.
-Sí, vayámonos.
-Hola papá, ya llegamos.
-Hola hija, al fin llegasteis. ¿Habéis comprado mucho?
-¿No lo ves?
-No debería consentirla tanto- dije.
-Ya no hay vuelta atrás.
-Ahora mismo me pongo al trabajo.
-Como quieras, pero no es necesario, ves que no hay nadie, está vacío.
-Pero de igual forma no tengo nada que hacer, no me importa.
-Yo subo a dejar esto y me quedo a haceros compañía.
-Esta nena está loca por la ropa.
-Lo sé, lo sé, a mí me lo vas a contar.
-Orne, alguien vino a verte- me giré. Allí estaba él, otra vez.
-¿Qué le pasa?
-¿Todavía lo preguntas? Está loca por Higuain, ¿o no lo notas?
-Y yo creo que él también siente algo por ella, ¿viste cómo la buscó nada más entrar?
-A mí ya no me gusta, che- dijo Fernando.
-¿Y por qué no?
-¿La viste? Lleva la camiseta de River, es millonaria, no es mi tipo.
-Muy gracioso, Fer.
-Era broma, de verdad. Está bien linda.
-Lo sé, y con esa camiseta aún está mejor.
-Gonzalo, tranquilo, relajate.
-¿Tenés un papel o algo?
-Dejame mirar, pero no sé.
-Disculpad la interrupción- dijo Yanel, la amiga de Ornella- Necesitas esto, ¿verdad?- dijo dándome un papel y un bolígrafo.
-Gracias.
-No hay de qué. Suerte.
-¿Qué vas a escribir?
-Estoy pensando…
¿Qué podría escribir esta vez?
-Ya lo tengo…
-¿A ver?- dijo Fernando acercándose al papel- Con solo una mirada, con solo una sonrisa tuya ya soy feliz, imaginate lo que sentiría si consiguiera que me besaras. Es bien linda, ¿de dónde la sacaste?
-De una de sus cartas, todas son así.
-¿Cuánto tiempo más pensás seguir con este juego de las notas?
-Hasta que ella se dé cuenta de que tengo yo su carpeta.
-¿Y cómo sabrás eso?
-Espero que me dé una señal.
-Adelante.
-¿Y por qué no?
-¿La viste? Lleva la camiseta de River, es millonaria, no es mi tipo.
-Muy gracioso, Fer.
-Era broma, de verdad. Está bien linda.
-Lo sé, y con esa camiseta aún está mejor.
-Gonzalo, tranquilo, relajate.
-¿Tenés un papel o algo?
-Dejame mirar, pero no sé.
-Disculpad la interrupción- dijo Yanel, la amiga de Ornella- Necesitas esto, ¿verdad?- dijo dándome un papel y un bolígrafo.
-Gracias.
-No hay de qué. Suerte.
-¿Qué vas a escribir?
-Estoy pensando…
¿Qué podría escribir esta vez?
-Ya lo tengo…
-¿A ver?- dijo Fernando acercándose al papel- Con solo una mirada, con solo una sonrisa tuya ya soy feliz, imaginate lo que sentiría si consiguiera que me besaras. Es bien linda, ¿de dónde la sacaste?
-De una de sus cartas, todas son así.
-¿Cuánto tiempo más pensás seguir con este juego de las notas?
-Hasta que ella se dé cuenta de que tengo yo su carpeta.
-¿Y cómo sabrás eso?
-Espero que me dé una señal.
-Adelante.
No podía dejar de mirarlo, es demasiado lindo para evitarlo. Cuando recibí de nuevo la cuenta, observé que había otra nota, quizás Yanel tenga razón y Gonzalo se ha fijado en mí. Cogí la nota y la leí…. Con solo una mirada, con solo una sonrisa tuya ya soy feliz, imaginate lo que sentiría si consiguiera que me besaras. Esta es otra de las frases de mis cartas… esperá, ¿será que él tiene mi carpeta? No, no puede ser, o sí. ¡Ay Dios mío! Qué lío. Mi cabeza era todo un mar de dudas en ese momento, no sabía qué pensar.
-¿Otra nota?
-Sí.
-Te dije que Higuain te está mandando señales, y muy claras, parece que no te das cuenta.
-Es que no sé.
-Yo si fuera tú le devolvía la señal.
-¿Y cómo?
-Eso ya lo pensaremos, pero ahora vayámonos a dormir, ya es algo tarde y estoy agotada.
-Es verdad, vayamos a dormir, mañana nos espera un nuevo día.
-¿Ese es mi móvil verdad?
-Vos sabrás.
-Anda, me parece que no nos vamos a dormir.
-¿Cómo que no?
-Vendrás conmigo a un local buenísimo.
-De eso nada, ¿creés que tengo el cuerpo para irme de fiesta?
-Venga, vendremos temprano, no creas que soy de las que regresa a las 10 de la mañana con la resaca de toda la madrugada.
-Está bien, pero regresamos temprano.
-Te lo prometo. Solo serán unas horas, además quiero ver a unos amigos que hace tiempo que no veo.
-OK.
-Así mientras vas pensando en cómo devolverle la señal a tu Gonzalo…- dijo burlona.
-No tiene gracia.
-Claro que la tiene.
-¿Otra nota?
-Sí.
-Te dije que Higuain te está mandando señales, y muy claras, parece que no te das cuenta.
-Es que no sé.
-Yo si fuera tú le devolvía la señal.
-¿Y cómo?
-Eso ya lo pensaremos, pero ahora vayámonos a dormir, ya es algo tarde y estoy agotada.
-Es verdad, vayamos a dormir, mañana nos espera un nuevo día.
-¿Ese es mi móvil verdad?
-Vos sabrás.
-Anda, me parece que no nos vamos a dormir.
-¿Cómo que no?
-Vendrás conmigo a un local buenísimo.
-De eso nada, ¿creés que tengo el cuerpo para irme de fiesta?
-Venga, vendremos temprano, no creas que soy de las que regresa a las 10 de la mañana con la resaca de toda la madrugada.
-Está bien, pero regresamos temprano.
-Te lo prometo. Solo serán unas horas, además quiero ver a unos amigos que hace tiempo que no veo.
-OK.
-Así mientras vas pensando en cómo devolverle la señal a tu Gonzalo…- dijo burlona.
-No tiene gracia.
-Claro que la tiene.
Estaba realmente enamorado de esa chica, pero ¿por qué? Mi cabeza no lograba borrar su imagen, estaba realmente linda con la camiseta de River, imagino cómo sería estar ella con esa camiseta de River a solas conmigo…
Una risa tonta se dibujó en mi cara, cosa que observaron mis papás y mi hermano.
-Gonzalo, ¿estás bien?- preguntó mi papá sentándose a mi lado.
-¿Eh? Sí, sí, estoy bien…
-¿En qué andabas pensando?
-Nada importante…
-Por tu cara no diría lo mismo…
-¿Cuál cara?
-La que pusiste hace un momento.
-Yo creo que Gonzalo tiene novia…- dijo mi hermano burlón.
-Nene, ¿por qué no te callás?
-Hijo, no tiene nada de malo que te guste una chica- dijo mi mamá.
-¿Por qué están empeñados en sacar conclusiones de donde no las hay?
-No podés mentir peor… Se te nota que andás enamorado de una mina, Gonzalo- dijo mi papá.
-Como quieran, a ustedes no puedo mentirles…
-¿Y quién es? ¿La conocemos?- preguntó mi mamá intrigada.
-No la conocen…
-¿Entonces?
-Es la chica de la carpeta- dije medio avergonzado.
-¿En serio? ¿Y es linda?- preguntó mi papá.
-Papá…
-¿Qué? Tenés que traerla a la casa, para conocerla…
-Papá, si ni siquiera hemos empezado nada, ella no sabe nada…
-¿Y a qué esperás?
-En eso estoy…
-¿La estás conquistando todavía?
-Sí, eso es, quiero que se dé cuenta sin que yo le diga nada…
-¿Y cómo le harás?
-Eso dejamelo a mí…
-Como querás, Casanova- dijo mi papá dándome en la espalda.
-Ese debe de ser Fernando…
-¿Lo llamaste?- preguntó mi mamá.
-Sí, quedamos de salir esta noche…
-Hola Gonzalo, ¿estás listo?
-¿Acaso no me ves?
-Pues venga, que Ezequiel está abajo esperando…
-¿Ezequiel también viene?
-Sí, no me quedó más remedio que traerlo….
-Bueno… lo aguantaré una noche más…
-Cuídense.
-Lo haremos ma.
Salimos de la casa y nos subimos al auto de Ezequiel.
-¿A dónde nos llevás?- pregunté.
-A un local nuevo que recién abrieron.
-Espero que no sea como el último al que fuimos- suspiró Fernando.
-Ay Fer, mirá que sós…
-¿Es este?
-Sí, este es…
-Así por fuera parece bueno…- dijo Fer.
-Otra cosa es por dentro…- contesté.
Nos bajamos y entramos, había tanto ambiente que era imposible distinguir a nadie y mucho menos hablar.
-Gonzalo, ¿estás bien?- preguntó mi papá sentándose a mi lado.
-¿Eh? Sí, sí, estoy bien…
-¿En qué andabas pensando?
-Nada importante…
-Por tu cara no diría lo mismo…
-¿Cuál cara?
-La que pusiste hace un momento.
-Yo creo que Gonzalo tiene novia…- dijo mi hermano burlón.
-Nene, ¿por qué no te callás?
-Hijo, no tiene nada de malo que te guste una chica- dijo mi mamá.
-¿Por qué están empeñados en sacar conclusiones de donde no las hay?
-No podés mentir peor… Se te nota que andás enamorado de una mina, Gonzalo- dijo mi papá.
-Como quieran, a ustedes no puedo mentirles…
-¿Y quién es? ¿La conocemos?- preguntó mi mamá intrigada.
-No la conocen…
-¿Entonces?
-Es la chica de la carpeta- dije medio avergonzado.
-¿En serio? ¿Y es linda?- preguntó mi papá.
-Papá…
-¿Qué? Tenés que traerla a la casa, para conocerla…
-Papá, si ni siquiera hemos empezado nada, ella no sabe nada…
-¿Y a qué esperás?
-En eso estoy…
-¿La estás conquistando todavía?
-Sí, eso es, quiero que se dé cuenta sin que yo le diga nada…
-¿Y cómo le harás?
-Eso dejamelo a mí…
-Como querás, Casanova- dijo mi papá dándome en la espalda.
-Ese debe de ser Fernando…
-¿Lo llamaste?- preguntó mi mamá.
-Sí, quedamos de salir esta noche…
-Hola Gonzalo, ¿estás listo?
-¿Acaso no me ves?
-Pues venga, que Ezequiel está abajo esperando…
-¿Ezequiel también viene?
-Sí, no me quedó más remedio que traerlo….
-Bueno… lo aguantaré una noche más…
-Cuídense.
-Lo haremos ma.
Salimos de la casa y nos subimos al auto de Ezequiel.
-¿A dónde nos llevás?- pregunté.
-A un local nuevo que recién abrieron.
-Espero que no sea como el último al que fuimos- suspiró Fernando.
-Ay Fer, mirá que sós…
-¿Es este?
-Sí, este es…
-Así por fuera parece bueno…- dijo Fer.
-Otra cosa es por dentro…- contesté.
Nos bajamos y entramos, había tanto ambiente que era imposible distinguir a nadie y mucho menos hablar.
-¿Qué es esto?- pregunté nada más llegar.
-Por Dios, es una discoteca, ¿nunca has estado en una?
-Lo más parecido a esto en Argentina es un boliche, pero es mejor que esto.
-Bueno, pues aquí no hay de eso, lo siento.
-Veamos que hay adentro.
-Pues lo que hay en cualquier local como este, música y mucha gente.
-Un caos ¿no?
-Más o menos ¡Mira! Ahí están mis amigos, ven que nos presentamos.
-Hola, Yane, cuánto tiempo- saludó uno de los amigos de Yanel.
-Hola, Rodri, ¿qué tal todo?
-De maravilla, ¿tú?
-Ahí vamos, tirando, como siempre.
-¿Y esta chica?
-Ah, es una amiga, trabaja como camarera en el local de mi padre, se llama Ornella.
-Un gusto Ornella, soy Rodrigo- me dio 2 besos.
-Igualmente.
-Bueno, y estos son Daniel, Pablo, Pedro, Paula, Irene y Macarena.
-Un gusto a todos- dije saludándolos.
-Lo mismo decimos.
-¿Eres argentina?- me preguntó Rodrigo.
-Sí, de Buenos Aires.
-Siempre tuve curiosidad por conocer una chica argentina…
-Rodri tranquilo que Orne ya está ocupada- dijo Yanel dándome un suave codazo- ¿Verdad?
-Bueno… Más o menos…
-¿Cómo es eso?
-Nada, que un chico le ha echado el ojo y bueno… ahí están…
-Vaya, llegué tarde, seguro ese chico no es tan guapo como yo…
-Rodri, ese chico es más guapo que tú y más guapo que todos…
-Ni que fuera Cristiano Ronaldo…
-¿Qué dices? Ese para nada, es un superficial…
-Pues no sé quién podrá superarme…
-Viva la humildad, Rodri…
-Orne, ¿estás bien?
-Sí, solo que no estoy acostumbrada a este ambiente, nada más…
-Un momento, ¿esto no es cumbia?- preguntó Yanel gritando como una loca.
-Sí, es cumbia argentina…- respondí contenta, esa música me recordaba mis momentos en Argentina con mis amigos.
-¿Bailamos?
-Dale, esta música me gusta- dije saliendo a la pista con Yanel.
-¿Quieren algo de tomar?- pregunté.
-Claro, te acompaño- respondió Rodri muy amable.
-Por Dios, es una discoteca, ¿nunca has estado en una?
-Lo más parecido a esto en Argentina es un boliche, pero es mejor que esto.
-Bueno, pues aquí no hay de eso, lo siento.
-Veamos que hay adentro.
-Pues lo que hay en cualquier local como este, música y mucha gente.
-Un caos ¿no?
-Más o menos ¡Mira! Ahí están mis amigos, ven que nos presentamos.
-Hola, Yane, cuánto tiempo- saludó uno de los amigos de Yanel.
-Hola, Rodri, ¿qué tal todo?
-De maravilla, ¿tú?
-Ahí vamos, tirando, como siempre.
-¿Y esta chica?
-Ah, es una amiga, trabaja como camarera en el local de mi padre, se llama Ornella.
-Un gusto Ornella, soy Rodrigo- me dio 2 besos.
-Igualmente.
-Bueno, y estos son Daniel, Pablo, Pedro, Paula, Irene y Macarena.
-Un gusto a todos- dije saludándolos.
-Lo mismo decimos.
-¿Eres argentina?- me preguntó Rodrigo.
-Sí, de Buenos Aires.
-Siempre tuve curiosidad por conocer una chica argentina…
-Rodri tranquilo que Orne ya está ocupada- dijo Yanel dándome un suave codazo- ¿Verdad?
-Bueno… Más o menos…
-¿Cómo es eso?
-Nada, que un chico le ha echado el ojo y bueno… ahí están…
-Vaya, llegué tarde, seguro ese chico no es tan guapo como yo…
-Rodri, ese chico es más guapo que tú y más guapo que todos…
-Ni que fuera Cristiano Ronaldo…
-¿Qué dices? Ese para nada, es un superficial…
-Pues no sé quién podrá superarme…
-Viva la humildad, Rodri…
-Orne, ¿estás bien?
-Sí, solo que no estoy acostumbrada a este ambiente, nada más…
-Un momento, ¿esto no es cumbia?- preguntó Yanel gritando como una loca.
-Sí, es cumbia argentina…- respondí contenta, esa música me recordaba mis momentos en Argentina con mis amigos.
-¿Bailamos?
-Dale, esta música me gusta- dije saliendo a la pista con Yanel.
-¿Quieren algo de tomar?- pregunté.
-Claro, te acompaño- respondió Rodri muy amable.
-Esto está a reventar- exclamó Fer.
-Sí, para ser nuevo, parece que cogió fama- le dije.
-Sí, parece que sí, pero mejor así. Cuanta más gente más minitas hay por ahí sueltas sin que las domen.
-Ezequiel, ¿no podrás pensar en otra cosa?
-Mira que son sosos ustedes dos, hay que disfrutar del ambiente. Miren esas de allá. Andan sueltas.
-Ni que fueran perros.
-Gonzalo, perros no, son gatitas, gatitas salvajes sin dueño, lo están buscando, verás que bien las cuido.
-Dios, no tenés remedio.
-Gonzalo, mirá, ¿esa no es Ornella?
-Sí, es ella- dije feliz.
-Menuda sonrisa se te puso de repente.
-Fer, ¿creés que deba hablar con ella?
-No sé, yo creo que no deberías romper la magia del momento con eso de las notas, está bien lindo ese juego.
-Tenés razón, procuraré que no me vea, por si acaso.
-Como querás, amigo.
-Cada vez que la miro parece más linda.
-Ay Gonzalo, estás bien loquito. Un momento, mirá, Ornella está con un pibe, ¿sabés quién es?
-Andá, pues no tengo ni idea, ¿quién podrá ser?- dije algo atemorizado.
-Gonzalo, cómo te cambió la cara de repente, ¿estás celoso?
-¿Qué voy a estar celoso? Si ni conozco al pibe ese.
-Como vos digas, pero lo parecés.
-Sí, para ser nuevo, parece que cogió fama- le dije.
-Sí, parece que sí, pero mejor así. Cuanta más gente más minitas hay por ahí sueltas sin que las domen.
-Ezequiel, ¿no podrás pensar en otra cosa?
-Mira que son sosos ustedes dos, hay que disfrutar del ambiente. Miren esas de allá. Andan sueltas.
-Ni que fueran perros.
-Gonzalo, perros no, son gatitas, gatitas salvajes sin dueño, lo están buscando, verás que bien las cuido.
-Dios, no tenés remedio.
-Gonzalo, mirá, ¿esa no es Ornella?
-Sí, es ella- dije feliz.
-Menuda sonrisa se te puso de repente.
-Fer, ¿creés que deba hablar con ella?
-No sé, yo creo que no deberías romper la magia del momento con eso de las notas, está bien lindo ese juego.
-Tenés razón, procuraré que no me vea, por si acaso.
-Como querás, amigo.
-Cada vez que la miro parece más linda.
-Ay Gonzalo, estás bien loquito. Un momento, mirá, Ornella está con un pibe, ¿sabés quién es?
-Andá, pues no tengo ni idea, ¿quién podrá ser?- dije algo atemorizado.
-Gonzalo, cómo te cambió la cara de repente, ¿estás celoso?
-¿Qué voy a estar celoso? Si ni conozco al pibe ese.
-Como vos digas, pero lo parecés.
-Ya estamos de regreso- dije con las bebidas.
-¿Red Bull?
-Sí, ¿algo de malo?
-Para nada, solo que a mí el único Red Bull que me gusta es el coche de F1- dijo Yanel.
-Será mejor dicho que lo único que te gusta es Sebastian Vettel.
-Muy simpático.
-Estás loquita por él, reconócelo.
-Como para no estarlo, ¿lo conoces Orne?
-¿A Vettel? Pues claro que lo conozco, es un gran piloto.
-Ay mujer, un gran piloto, un gran piloto… Si está para comérselo.
-Déjalo Pau, a ella le gusta más otro, ¿verdad?
-No empecés con las indirectas, ¿querés?
-¿Qué os traéis vosotras dos?- preguntó Paula.
-Nada, nada, no nos hagas caso.
-Oíd chicas, hoy es el concurso del karaoke, ¿os apuntáis?- preguntó Rodrigo.
-¿Estás de broma? Pero si ni sé cantar, además a saber que canciones ponen ahí, seguro que nos cuelan una del año de la posguerra.
-¿Qué dices Orne? ¿Sabes cantar o algo?
-Sí, me defiendo bastante bien, no me puedo quejar.
-¿Te apuntas entonces?
-Eso no me lo pierdo- dijo Yanel.
-Pues claro, ¿por qué no?
Me fui acompañada de Rodrigo hasta una especie de escenario. El concurso consistía en cantar una serie de canciones que te iban poniendo, no podías escogerlas, entonces si te tocaba una que no sabías o no conocías, perdías el juego. Parecía divertido, por eso acepté, el duelo pintaba interesante, creo que tenía muy buena memoria musical, así que si me ponían una canción antigua creo que podría defenderme.
-¿Red Bull?
-Sí, ¿algo de malo?
-Para nada, solo que a mí el único Red Bull que me gusta es el coche de F1- dijo Yanel.
-Será mejor dicho que lo único que te gusta es Sebastian Vettel.
-Muy simpático.
-Estás loquita por él, reconócelo.
-Como para no estarlo, ¿lo conoces Orne?
-¿A Vettel? Pues claro que lo conozco, es un gran piloto.
-Ay mujer, un gran piloto, un gran piloto… Si está para comérselo.
-Déjalo Pau, a ella le gusta más otro, ¿verdad?
-No empecés con las indirectas, ¿querés?
-¿Qué os traéis vosotras dos?- preguntó Paula.
-Nada, nada, no nos hagas caso.
-Oíd chicas, hoy es el concurso del karaoke, ¿os apuntáis?- preguntó Rodrigo.
-¿Estás de broma? Pero si ni sé cantar, además a saber que canciones ponen ahí, seguro que nos cuelan una del año de la posguerra.
-¿Qué dices Orne? ¿Sabes cantar o algo?
-Sí, me defiendo bastante bien, no me puedo quejar.
-¿Te apuntas entonces?
-Eso no me lo pierdo- dijo Yanel.
-Pues claro, ¿por qué no?
Me fui acompañada de Rodrigo hasta una especie de escenario. El concurso consistía en cantar una serie de canciones que te iban poniendo, no podías escogerlas, entonces si te tocaba una que no sabías o no conocías, perdías el juego. Parecía divertido, por eso acepté, el duelo pintaba interesante, creo que tenía muy buena memoria musical, así que si me ponían una canción antigua creo que podría defenderme.
-Mirá, Gonzalo, ¿esa no es la mesera del café?- preguntó Ezequiel.
-Sí, es ella.
-Pues se va a lanzar a cantar, que bueno. Igual y te sale una novia cantante.
-¿Y qué tendría de malo?
-Nada, solo digo, que se puede hacer famosa, e irse de gira y no la verías casi nunca.
-Ezequiel, callate, ¿querés?
-Fer, ¿por qué siempre te metés en conversaciones ajenas?
-Fue a hablar, el que no es chismoso.
-Dejen ya de discutir, ¿quieren?
-Sí, es ella.
-Pues se va a lanzar a cantar, que bueno. Igual y te sale una novia cantante.
-¿Y qué tendría de malo?
-Nada, solo digo, que se puede hacer famosa, e irse de gira y no la verías casi nunca.
-Ezequiel, callate, ¿querés?
-Fer, ¿por qué siempre te metés en conversaciones ajenas?
-Fue a hablar, el que no es chismoso.
-Dejen ya de discutir, ¿quieren?
Estaba bien nerviosa, era la primera vez que cantaría delante de tanta gente, aunque el público imponía bastante, por momentos me sentí bastante cómoda. Las únicas veces que había cantado habían sido en la habitación de mi casa delante del espejo o como mucho en casa de una amiga, las dos juntas, pero nunca delante de una gran multitud. Pero como a mí no me gusta perder ni al parchís, tenía que demostrarle a todo el mundo mi gran talento musical. Las canciones que debía cantar iban apareciendo una a una en un monitor que tenía delante, una vez terminaba una empezaba otra, y siempre tenía la opción de escoger tener la letra delante o cantarla de memoria si estabas bien seguro de conocerla. Bien, mis canciones fueron las siguientes, debo reconocer que tuve mucha suerte:
Ángel- Belinda
Common denominator- Justin Bieber
One time- Justin Bieber
U smile- Justin Bieber
Obladi Oblada- The Beatles
Prisionera- Pilar Montenegro
Todo mi amor- Paulina Rubio
Otra oportunidad- Preciados
Somos- Melocos
Loose yourself- Eminem
Unfaithful- Rihanna
Buscando el amor- Sonohra
Io e te- Sonohra
Sarà perchè ti amo- Ricchi e poveri
Usted- Luis Miguel
Ti amo in tutte le lingue- Andrea Napoleone
Blame it on the boogie- The Jackson Five
Cry me a river- Justin Timberlake
Escucha atento- Laura Pausini
Shadow- Britney Spears
Common denominator- Justin Bieber
One time- Justin Bieber
U smile- Justin Bieber
Obladi Oblada- The Beatles
Prisionera- Pilar Montenegro
Todo mi amor- Paulina Rubio
Otra oportunidad- Preciados
Somos- Melocos
Loose yourself- Eminem
Unfaithful- Rihanna
Buscando el amor- Sonohra
Io e te- Sonohra
Sarà perchè ti amo- Ricchi e poveri
Usted- Luis Miguel
Ti amo in tutte le lingue- Andrea Napoleone
Blame it on the boogie- The Jackson Five
Cry me a river- Justin Timberlake
Escucha atento- Laura Pausini
Shadow- Britney Spears
El reto lo ganas cuando superas todas las canciones perfectamente, sin errores. Si una canción la cantabas mal, o cometías algún fallo se terminaba el reto.
-Vaya con la mesera- exclamó Ezequiel.
-Gonzalo, tenés una suerte extraordinaria- me dijo Fernando.
-Si es que más perfecta ya no podía ser, además de linda, canta espectacular.
-Estás enfermo…
-Ezequiel no empecemos, dejalo que sea feliz, y si está enamorado que lo esté, ¿o tiene algo de malo?
-¿Y cuándo vas a lanzarte a por ella?
-Eso sonó re mal, pero pronto le confesaré lo que siento, solo que tengo que encontrar el momento, el lugar y las circunstancias adecuadas.
-No pides nada…
-Gonzalo, tenés una suerte extraordinaria- me dijo Fernando.
-Si es que más perfecta ya no podía ser, además de linda, canta espectacular.
-Estás enfermo…
-Ezequiel no empecemos, dejalo que sea feliz, y si está enamorado que lo esté, ¿o tiene algo de malo?
-¿Y cuándo vas a lanzarte a por ella?
-Eso sonó re mal, pero pronto le confesaré lo que siento, solo que tengo que encontrar el momento, el lugar y las circunstancias adecuadas.
-No pides nada…
-¡Ole, ole y ole! Has estado espectacular- gritó Yanel abrazándome como una loca.
-No ha sido para tanto, mujer…
-Y aún por encima se resta méritos, no seas tan humilde, disfruta de la prepotencia de vez en cuando.
-Tiene razón, yo creo que nadie superará eso nunca…- dijo Paula.
-De verdad, felicitaciones- me dijo Macarena.
-Gracias, gracias, gracias… Pero no es necesario que me feliciten tanto.
-Mira que eres cabezota…
-Me viene de familia- dije riéndome- Si me disculpan me voy a los servicios.
-Un momento, ¿te has fijado en quién está ahí?
-¿De quién hablás?
-Ese de allí…
-¿Ese? Ezequiel Garay, cancherito asqueroso, no sabés cuánto lo odio…
-Disculpa mi ignorancia, pero ¿qué es eso de cancherito?
-Pues es un pibe que se hace el superior con las minas… Un baboso con todas sus letras.
-¿Acaso lo conoces?
-Más o menos, fue novio de la hermana más joven de mi papá, prefiero no recordar el daño que le hizo.
-Vaya, lo dices muy segura…
-Pues claro que lo digo muy segura, les recomiendo y no se acerquen a ese… pibe- dije dirigiéndome a los servicios.
Y no se imaginan la escena que presencié nada más salir…
-Oí, baboso, ¿por qué mejor no la dejás tranquila?
-Bueno, bueno, veo que la fiesta se pone interesante, ya son dos…
-Ni se te ocurra ponerme tus asquerosas manos encima o te arrepentirás de haberlo hecho.
-¿Qué vas a hacerme? ¿Vas a pegarme?- dijo burlón.
-¿De verdad querés saber lo que voy a hacerte?- dije acercándome poco a poco a él.
-Esperá, acá puede ser peligroso, ¿por qué mejor no nos vamos a mi departamento?
-Mirá, cancherito, ahora más que nunca lo que siento por vos es asco- dos segundos después le propine un rodillazo en su punto más débil- Para que aprendas a tratar a una mujer. ¿Estás bien?- le pregunté a Paula.
-Sí, estoy bien, gracias.
-Ese baboso no aprenderá nunca, ¿nos vamos?
-No ha sido para tanto, mujer…
-Y aún por encima se resta méritos, no seas tan humilde, disfruta de la prepotencia de vez en cuando.
-Tiene razón, yo creo que nadie superará eso nunca…- dijo Paula.
-De verdad, felicitaciones- me dijo Macarena.
-Gracias, gracias, gracias… Pero no es necesario que me feliciten tanto.
-Mira que eres cabezota…
-Me viene de familia- dije riéndome- Si me disculpan me voy a los servicios.
-Un momento, ¿te has fijado en quién está ahí?
-¿De quién hablás?
-Ese de allí…
-¿Ese? Ezequiel Garay, cancherito asqueroso, no sabés cuánto lo odio…
-Disculpa mi ignorancia, pero ¿qué es eso de cancherito?
-Pues es un pibe que se hace el superior con las minas… Un baboso con todas sus letras.
-¿Acaso lo conoces?
-Más o menos, fue novio de la hermana más joven de mi papá, prefiero no recordar el daño que le hizo.
-Vaya, lo dices muy segura…
-Pues claro que lo digo muy segura, les recomiendo y no se acerquen a ese… pibe- dije dirigiéndome a los servicios.
Y no se imaginan la escena que presencié nada más salir…
-Oí, baboso, ¿por qué mejor no la dejás tranquila?
-Bueno, bueno, veo que la fiesta se pone interesante, ya son dos…
-Ni se te ocurra ponerme tus asquerosas manos encima o te arrepentirás de haberlo hecho.
-¿Qué vas a hacerme? ¿Vas a pegarme?- dijo burlón.
-¿De verdad querés saber lo que voy a hacerte?- dije acercándome poco a poco a él.
-Esperá, acá puede ser peligroso, ¿por qué mejor no nos vamos a mi departamento?
-Mirá, cancherito, ahora más que nunca lo que siento por vos es asco- dos segundos después le propine un rodillazo en su punto más débil- Para que aprendas a tratar a una mujer. ¿Estás bien?- le pregunté a Paula.
-Sí, estoy bien, gracias.
-Ese baboso no aprenderá nunca, ¿nos vamos?
-Bueno, creo que regresaré a la casa, lo que le acaba de pasar a Ezequiel le está bien empleado…
-¿Te vas ya? Todavía es temprano…
-Si, yo sé, pero después de ver esto prefiero irme antes que tener que aguantarlo toda la noche…
-Es cierto, tenés razón. En ese caso, buenas noches y maneja con cuidado.
-Descuida, eso haré. Hasta mañana.
-Hasta mañana.
Me fui hasta el auto sin sacarme de la cabeza a Ornella, aquellas canciones la había cantado con mucho sentimiento, como si las sintiera de verdad. Ornella me ama sinceramente, y sentía en mi corazón que mi deber era corresponderla, y eso estaba dispuesto a hacerlo, tenía que conquistarla como fuera, aunque algo me decía que sería una tarea bastante compleja, no creo que sea de las que se deje enamorar tan fácilmente, después de todo lo que sufrió, no creo que se confíe demasiado. Posiblemente no llegue a creer en mí, y solo pensar en eso me aterro, aunque ella tenga sus motivos para hacerlo. Sin más entretenimiento me subí al auto y manejé hasta la casa, necesitaba meditar y descansar, mañana sería un nuevo día hacia la conquista de Ornella.
-¿Te vas ya? Todavía es temprano…
-Si, yo sé, pero después de ver esto prefiero irme antes que tener que aguantarlo toda la noche…
-Es cierto, tenés razón. En ese caso, buenas noches y maneja con cuidado.
-Descuida, eso haré. Hasta mañana.
-Hasta mañana.
Me fui hasta el auto sin sacarme de la cabeza a Ornella, aquellas canciones la había cantado con mucho sentimiento, como si las sintiera de verdad. Ornella me ama sinceramente, y sentía en mi corazón que mi deber era corresponderla, y eso estaba dispuesto a hacerlo, tenía que conquistarla como fuera, aunque algo me decía que sería una tarea bastante compleja, no creo que sea de las que se deje enamorar tan fácilmente, después de todo lo que sufrió, no creo que se confíe demasiado. Posiblemente no llegue a creer en mí, y solo pensar en eso me aterro, aunque ella tenga sus motivos para hacerlo. Sin más entretenimiento me subí al auto y manejé hasta la casa, necesitaba meditar y descansar, mañana sería un nuevo día hacia la conquista de Ornella.

COMO HACES PARA PONER A GONZA DE FONDO
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