miércoles, 29 de febrero de 2012

CAPÍTULO V: LAS DUDAS

-Cristina, ¿qué hacés acá?- pregunté rápidamente.
-¿No estás contento de verme?
-Todavía te atrevés a preguntar, obvio que no estoy contento de verte.
-¿Y esta quién es?- preguntó con desprecio mirando a Orne.
-Soy Ornella, la novia de Gonzalo, un placer- dije con una sonrisa falsa. ¿Quién se había creído que era para tratarme así?
-¿Novia? ¿Cómo pudiste caer tan bajo Gonzalo?
-La única vez que me rebajé fue cuando estuve con vos.
-Se nota que estás resentido, pero volví para que arreglemos lo nuestro.
-¿Lo nuestro? ¿Todavía creés que hubo algo entre nosotros? No hay nada que arreglar, así que será mejor que desaparezcas, andate por donde viniste, no quiero volver a verte- dije tajante casi echándola del restaurante.
-Gonzalo, ¿esa mina tuvo algo con vos?
-Sí, pero no quiero saber más de ella- dijo Gonzalo visiblemente enojado.
-Tranquilo. Alterarte no es la solución.
-Lo sé, lo sé, pero…
-Pero nada.
-Tengo miedo por vos, de que te haga algo.
-No te preocupés, que si esa mina se me acerca no le voy a creer nada de lo que me diga, volvió para hacerte daño y ahora que sabe que estamos juntos querrá separarnos, pero creeme que no lo va a lograr. Te amo y confío en vos plenamente y sé que esa no significa nada para vos.
-No sabés cuanto me reconfortan esas palabras. Saber que tenés confianza ciega en mí me alivia.
-Solo te pido una cosa a cambio…
-¿Qué cosa?
-Que vos confiés en mí tanto como yo en vos.
-Por supuesto princesa, yo también confío en vos y sé que me amás sinceramente y que no te vas a dejar enredar por esa pendeja.
-Primo, ¿estás bien?- le pregunté a Michel que andaba medio distraído.
-Sí, estoy perfectamente, ¿por qué?
-No sé, te noto raro, como en otro planeta.
-Pues aquí estoy, en el planeta Tierra.
-Un momento, Michel, a ti te gusta alguien, ¿verdad?
-¿Qué dices? No me gusta nadie, estás equivocada.
-Michel, soy tu prima y te conozco, confía en mí- dije suplicante.
-Está bien, sí, me gusta alguien, pero está ocupada.
-Vaya, siempre nos vamos a enamorar de quien menos nos conviene.
-Sí, pero bueno, supongo que no puedo hacer nada por evitarlo.
-¿Puedo saber quién es?
-¿Para qué quieres saber quién es?
-Igual si la conozco puedo ayudarte.
-¿De verdad me ayudarías?
-Pues claro, eres mi primo, entre la familia hay que ayudarse.
-Gracias por ofrecerme tu ayuda.
-Y bueno, ¿quién es tu enamorada?
-Es…
-Suéltalo ya, que me tienes intrigada.
-Es Ornella.
-¿Ornella?- me quedé petrificada, a mi primo le gustaba Orne, no puede ser, es demasiado joven para él y además está con Gonzalo.
-Sí, ella. ¿Te pasa algo?
-No, nada, solo que me quedé sorprendida.
-¿Me ayudarás?
-Michel, entiéndeme, no puedo hacerlo, es mi mejor amiga y acaba de empezar una relación con el amor de su vida. Además, ¿qué podría hacer yo?
-Yane, dijiste que me ayudarías.
-Sí, lo sé, pero no puedo hacerle esto a Orne. Está feliz con Gonzalo.
-¿Y crees que su felicidad será para siempre con un futbolista?
-¿Qué estás insinuando?
-Yane, pareces ingenua. Sabes de sobra como son todos los futbolistas.
-Gonzalo no es igual que los demás.
-¿Lo conoces?
-Lo suficiente como para saber que sería incapaz de enredarse con cualquiera y menos estando en una relación. Gonzalo ama a Ornella sinceramente, no me preguntes por qué pero lo sé. Lo siento mucho pero no puedo ayudarte en esto. Solo te pido una cosa, no rompas una pareja, merecen ser felices juntos y sobre todo no le hagas daño a Orne, ya ha sufrido bastante.
Que mi prima me haya negado su ayuda me hirió profundamente, ¿por qué no puede ayudarme? Si ella no me ayudaba tendría que arreglármelas yo solo para conseguir conquistar a Ornella, tenía que lograrlo, con o sin ayuda. Sentía que la amaba demasiado y tenía que luchar por ella, y no me importaba su relación con Gonzalo Higuain, un futbolista de cuarta que a la mínima que deja de estar con ella se va con otras, como todos los futbolistas de su talla. Tenía que impedir que Gonzalo le hiciera daño, mi prima tiene razón, Ornella no se merece sufrir y para ello tengo que evitar que su relación con Gonzalo avance demasiado. Pero desde luego no sabía cómo intervenir, no se va a dejar conquistar sabiendo que está tan enamorada de su novio, pero tengo que hacerlo, mi corazón me lo dice, en el amor vale todo y yo me voy a valer de lo que sea para tenerla a mi lado para siempre. Pero ¿cómo? Tenía que pensar algo de inmediato. Probablemente tenga que valerme de otras personas para que me ayuden a conseguir el amor de Ornella, ¿pero quién querrá ayudarme a separar una pareja?
-Hola, buenas tardes- dijo una chica que entraba al café.
-Hola- le respondí amablemente.
-¿Sós vos el dueño?
-No, perdona, ahora aviso al dueño, no tardo- me fui a buscar a mi tío.
-Disculpe las molestias señorita- se excusó mi tío- ¿Qué desea tomar?
-Un vaso de agua por favor- dijo mientras se sentaba a mi lado.
-Aquí tiene.
-Gracias.
-¿Eres argentina verdad?- pregunté.
-Sí, de la capital, ¿y vos?
-Yo soy brasileño, pero no de la capital- dije gracioso.
-Me llamo Cristina, un gusto.
-Yo Michel, encantado.
Los dos estuvimos un rato charlando sobre ella y sobre mí. Parecía una chica muy agradable.
Desde luego, ¿qué le pasa por la cabeza a mi primo? No puede separar a Orne de Gonzalo, no es justo. Además, uno no puede enamorarse en tan poco tiempo, seguro y se le pasa pronto el capricho. Mi primo nunca fue de mantener relaciones estables, de hecho su relación más larga duró 3 meses, tiene que buscarse a otra. Pero por si acaso iba a vigilarlo muy de cerca, no vaya a ser que se le venga a la mente alguna locura. Bajé al café para ver si Orne había llegado de su comida con Gonzalo y de paso hacer tiempo para esperar a Gustavo.
-Hola papá, veo que se presenta una tarde aburrida ¿no?
-Eso parece.
-¿Y esa chica que está hablando con Michel?
-Llegó hace un rato, no la conozco de nada, pero parece que congenian bien.
-Sí, ojalá que así sea, Michel necesita sentar la cabeza.
-Y que lo digas.
-¿Nos vamos?
-Sí claro, vamos, te llevo al café.
-Por cierto, ¿cómo te fue con el doctor esta mañana?
-Bien, muy bien, me dijo que en 3 semanas estaré jugando de nuevo.
-Que bueno, me alegro.
-Se me harán eternas estas 3 semanas sin jugar.
-Tranquilo, te estás volviendo un vicioso del fútbol.
-Y también un vicioso de vos, princesa.
Nos besamos antes de subir al auto.
-Pero ahora también podremos vernos más seguido.
-Sí, es cierto, pero con mi trabajo en el café tampoco podré salir demasiado.
-Lo sé, pero siempre podré hacerte compañía en el café.
-Pero si te vas a aburrir.
-Si estás vos no me aburriré.
-Ay, más tierno- dije acariciándole la cara y lo besé.
-Te acompaño adentro.
-Hola- dije nada más entrar- Que aburrido está esto.
-Hola, ¿qué tal la comida?- preguntó el señor López.
-Muy bien, gracias.
-Gonzalo, la estás consintiendo demasiado- dijo Yanel.
-Que chistosa.
-¿Y cómo no la voy a consentir? Si es mi princesa.
Giré la vista y vi a Michel hablando con la odiosa de Cristina…
-¿Y esa que hace acá?- pregunté molesta.
-¿La conoces?- dijo Yanel.
-Sí, la conozco, es la ex de Gonzalo, una pendeja.
-Veo que no te gusta.
-Ni poquito. Esa estúpida volvió para enredar a Gonzalo otra vez.
Gonzalo había ido al servicio y cuando salió vio a Cristina sentada en una mesa hablando con Michel…
¿Qué diablos estaba haciendo Cristina hablando con Michel? Fuera lo que fuera no me gustaba nada, de seguro estaban planeando algo, y nada bueno. Tener a Cristina acá no me gustaba en absoluto, tenía pánico de que le enredara la cabeza a Orne y perderla. Tenía que evitar que Cristina se acercase a Ornella, y tenía que actuar desde el principio.
-Nena, tengo que irme, quedé de verme con Fer en un rato.
-Claro, andá tranquilo mi rey.
-Luego en la noche vengo por vos, ¿te parece?
-Por supuesto, te espero.
-Ah, andate con cuidado, no quisiera que Cristina se te acercara, y mucho menos el rubito ese, no me gusta nada.
-Tranquilo, no sufras, de Cristina descuida, que no se me va a acercar, y por Michel no te preocupes, ¿o estás celoso?
-Para nada estoy celoso, pero que se junte con Cristina no me gusta nada.
-Desde luego armás cada película, Michel es un buen chico, no va a hacerme nada, andá tranquilo que llegás tarde.
La besé y salí corriendo del café, Fer me estaba esperando y sí, una vez más llegaba tarde.
-Ornella, esta noche te quedarás sola en el café, hoy cierras tú- me dijo el señor López mientras pensaba en las palabras de Gonzalo.
-Sí, claro, no se preocupe, yo me encargo de todo.
-Cualquier cosa me llamas.
-Descuide, todo andará bien.
Me quedaba sola en el café con Yane, Michel y Cristina. ¿Qué tanto hablaban esos dos?
-¿Hacen buena pareja no?- me dijo Yane mientras se acercaba a la barra.
-Desde luego no, Cristina es una arrimada, no me gusta para Michel.
-¿Tan odiosa es?
-Ni te lo imaginás, todo lo odiosa que puede llegar a ser una persona y más.
-¿Qué pasó que yo no sepa?
Le conté lo sucedido en el restaurante este mediodía mientras Gonzalo y yo estábamos comiendo.
-Pues sí, es una bruja de cuidado.
-Y al fin desaparece- dije con desprecio.
-¿Y esas caras?- preguntó Michel.
-Mejor no preguntes, primo, mejor no preguntes.
-¿Pasó algo?
-Pasa que esa Cristina no es una santa, es una bruja.
-Pues a mí no me lo pareció.
-Porque aún no la conocés de verdad.
-Desde luego sois unas insensibles, esa chica lo pasó fatal en su vida.
-Un momento, ¿qué te contó esa pendeja?
-Resulta que un futbolista que conocéis le arruinó la vida. Despreciable.
-Michel, ¿te dejaste enredar por esa?
-No me deje enredar, solo que Higuaín no te conviene, ¿o quieres terminar como ella?
-Michel, ni quiero saber lo que te contó, pero seguro es todo mentira, Gonzalo no es como pensás.
-Perdóname que te lo diga, pero, eres muy ingenua, tarde o temprano te darás cuenta de la clase de novio que tienes que cuando se canse de ti, se irá con otra y te dejará tirada, ¿es lo que quieres?
Esas palabras se me habían clavado como puñales… ¿Cómo podía decir eso de Gonzalo? Él jamás me haría daño, lo sé. Michel estaba siendo un grosero, solo tenía ganas de llorar y desaparecer de aquel lugar.
-Ya lo conseguiste, ¿estás contento?- dijo Yanel enojada.
-Solo le dije la verdad.
Lo que le dije a Ornella era por su bien, es la verdad, y se acabará dando cuenta de que Gonzalo no le conviene, estoy seguro de que eso no terminará bien y que Gonzalo terminará lastimando a Orne, y eso no podía permitirlo. Aunque es cierto que quizás fui un poco duro con lo que le dije, me salió del alma, en ningún momento traté de lastimarla, probablemente sean los celos que me matan por dentro, tenía que disculparme, había sido muy brusco con ella. Salí del café a buscarla, tenía que encontrarla como fuera, y disculparme. Yo no soy así, pero algo estaba cambiando.
-No la busques, déjala sola, no querrá ver a nadie.
-Yane, tengo que pedirle perdón, fui muy grosero con ella.
-Sí, lo fuiste, de verdad que estos celos te están cambiando mucho, me das miedo.
-Tranquila, no volverá a pasar, ahora iré a buscarla.
-Claro, que menos que disculparte.
Fui en busca de Orne, tenía que estar en algún lugar, no pudo tragársela la Tierra.
Supongo que a Gustavo no le importaría que me quedara en el café atendiendo. Orne no estaba en condiciones.
-Hola, mi reina, ¿qué hacés vos atendiendo el café?- dijo Gustavo nada más entrar antes de darme un beso.
-Es algo un poco complicado. Mi papá tuvo que salir por un encargo y Orne no está bien.
-¿Qué le pasó?
-Resulta que llegó la ex de Gonzalo para enredar las cosas, llegó al café y se puso a conversar con Michel, mi primo, y ella le contó que Gonzalo le había destrozado la vida. Michel se encaró con Orne y le dijo que Gonzalo le iba hacer mucho daño y que cuando se cansara de ella se iría con otra. Orne rompió a llorar y salió corriendo. Supongo que no te importa que atienda hoy el café ¿no?
-Para nada mi reina, yo me quedo acá con vos. ¿A Michel que le importa todo esto?
-Pues que, mira, no se lo digas a nadie, por favor…
-Tranquila, no diré nada.
-Michel anda enamorado de Orne, y supongo que los celos lo estarán comiendo y por eso le dijo eso. Ahora salió a buscarla para pedirle disculpas.
-Madre mía, ¿y cómo así que está enamorado? Es mucho mayor que Orne. Desde luego se pasó diciéndole eso.
-Sí, pero ponte en su lugar.
-Eso trato de hacer, pero no tuvo que decirle lo que le dijo.
-Lo sé. Pero mi primo es muy impulsivo y a veces no se controla. Pero él no es así. Yo sé que sabrá hacer las cosas bien y no cometerá ninguna locura.
-Eso espero, Orne es muy sensible con estas cosas, aunque desde luego si Gonzalo llegara a lastimarla me da miedo, Orne es capaz de cometer cualquier locura.
-Ni me lo digas, solo pensarlo, me aterrorizo.
-Fer, disculpame el retraso…
-Tranquilo, imagino que andarías ocupado con Orne ¿no?
-Sí, fui a dejarla al café y bueno, si te cuento lo que pasó no lo creés…
-¿Qué pasó?
-Es un poco largo de contar, si te parece mientras caminamos te lo cuento.
-Claro, yo te escucho.
-Pues, ¿te acordás de Cristina?
-Sí, esa que anduvo con vos…
-Ella misma… Pues mientras estábamos comiendo Orne y yo se apareció diciéndome que quería arreglar lo nuestro, ¿te lo podés creer?
-Un momento, ¿me estás diciendo que delante de Ornella dijo eso?
-Sí, menos mal que Orne no se dejó enredar, si no se hubiese ido del restaurante odiándome.
-¿Pero le contaste a Orne lo que te pasó con ella?
-Sí, claro que se lo conté.
-¿Y qué te dijo?
-Pues que no se iba a dejar enredar por ella y que confiaba en mí plenamente.
-Que suerte tuviste al encontrarla, pero igual andate con cuidado, esa mina no me gusta.
-Ni a mí, por eso trato de que no se le acerque.
-Hacés bien, no es bueno que ande cerca.
-Pero la historia no termina acá. Hay otro problema.
-¿Cuál problema?
-El primo de Yanel, la hija del dueño del café.
-¿Qué pasa con él?
-Pues que creo que quiere quitarme a Orne, y cuando llegamos al café estaba hablando muy animado con Cristina, desde luego algo no va a salir bien.
-Desde luego si estás seguro de que quiere quitarte a Ornella, que hable con Cristina no es nada bueno.
-¿Por qué se complican tanto las cosas?
Me senté en un banco cerca de donde Gonzalo y yo nos dimos nuestro primer beso, allí sentí el calor de sus abrazos y el roce de su piel con la mía. Era muy especial para mí este lugar, siempre lo será. Necesitaba desconectar un rato del mundo y olvidarme de todo lo que Michel me dijo, es imposible que Gonzalo me haga daño, es la persona más adorable del mundo, sería incapaz de lastimar a alguien. ¿Qué le pasa a Michel para que me diga esas cosas?
Llegué al parque y la vi a lo lejos sentada en un banco, tenía hasta miedo de acercarme a ella, podría rechazarme, pero de alguna forma tenía que pedirle disculpas por lo que le había dicho. Me acerqué despacio y decidido me senté a su lado.
-Orne… tenemos que hablar, yo…
-Michel, vos y yo no tenemos nada que hablar, andate…
-Déjame explicarte, yo no quería lastimarte, de verdad que no sé que me pasó, lo siento, no quise ser así contigo, necesito que me perdones.
-¿Por qué debería perdonarte después de lo que me dijiste?
-Porque… no quiero que pienses que soy alguien que no soy en realidad, yo soy diferente y puedo demostrártelo, tienes que creerme…
Las palabras de Michel parecían muy sinceras, igual y debería perdonarlo, al fin y al cabo uno no es perfecto y comete errores. Me sequé las lágrimas y me volteé para verlo…
-Michel, de verdad que estoy segura de que sós una gran persona y por eso te voy a perdonar, pero solo te pido una cosa…
-Lo que sea.
-No quiero que vuelvas a hablarme así de Gonzalo, él no es como vos pensás.
-Te prometo que no volverá a suceder- dijo bajando la cabeza.
-Me alegra que supieras ver el error que  cometiste, eso dice mucho de vos- respondí levantándole la cabeza- sós una gran persona.
Nos quedamos cara a cara, pocos centímetros me separaban de sus labios, sentía que debía besarla pero no podía, acababa de disculparme y no era lo correcto, tenía que esperar a recuperar la confianza y conquistarla poco a poco, no podía volver a equivocarme.
-Gracias. Tú también eres una gran persona.
-Tranquilo Gonzalo, verás que no va a pasar nada, Orne es una chica inteligente.
-Lo sé, pero al mismo tiempo no puedo evitar pensar que algo va a pasar.
-Mirá que te gusta complicarte, no te amargues. Disfrutá de la vida y de tu amor con Orne, merecen ser felices.
-Fer, ¿alguna vez te planteaste ser psicólogo? Creo que te convertiste en mi terapeuta.
-Estudiar no es lo mío, ¿por qué creés que me hice futbolista?
-Igual y me ayuda mucho hablar con vos.
-Gonzalo, ¿esa es Ornella no?
-Sí, es ella, pero ¿qué hace Michel ahí?- pregunté enojado.
-Tranquilo, solo están hablando, no seás posesivo.
-Fer, no me gusta nada esto, nada de nada. Mirá no más lo cerca que están.
-Gonzalo, no cometas una locura, ¿sí?
Nos quedamos a lo lejos observando lo que pasaba entre Michel y Orne.
-Te juro que si lo agarro…
-Gonzalo…- dijo Fer agarrándome del brazo- Gonzalo, vení, ¿a dónde creés que vas? Solo es un abrazo, tranquilo.
-Fer, soltame…
-No te voy a soltar hasta que te calmes, ¿ok?
-Ya, ya está.
Ese abrazo podría ser el comienzo de mi conquista a Ornella, tenía que ser muy cauteloso y tratar de no meter las patas de nuevo. Cristina me aseguró que reconquistaría a Gonzalo porque lo amaba sinceramente, y yo tendré que estar ahí cuando Gonzalo se aleje de Orne para apoyarla en todo momento. Lo único que esperaba era que Cristina no tardara demasiado, quizás luego podría ser demasiado tarde.
-¿Regresamos al café?
-Sí, claro, tu tío me encomendó que cerrara el café y no puedo fallarle. Vamos.
Mientras conversaba animadamente con Gustavo llegaron Michel y Orne, al parecer reconciliados.
-¿Todo bien?- pregunté nada más verlos entrar.
-Sí, ya está todo arreglado- respondió Michel con una sonrisa enorme.
-Sí, todo bien, ya me quedo yo acá, andate con Gustavo, seguro y tenían planes y yo se los estropeé, salgan.
-¿Segura?
-Segura, vayan tranquilos.
-Orne, mas tarde tengo que hablar con vos, te llamo.
-Claro, cuando querás.
Llegué a la casa muy pensativo, no me pasaban las horas para ver a Ornella, tenía que hablar con ella de una vez, estos celos me estaban matando y no quería cometer ninguna estupidez. Mi mamá se dio cuenta de que algo no andaba bien y se acercó a preguntar.
-Hijo, ¿anda todo bien?
-¿Si te digo que anda todo bien, me creerías?
-Sinceramente no, sé que algo anda pasando con Ornella, podés contarme, con confianza.
-Ma, estoy aterrado.
-¿Qué pasó?
-Esta tarde cuando fui a comer con Ornella llegó Cristina con malas intenciones.
-¿Cristina? ¿Qué hace acá?
-Dice que quiere que regresemos, y la verdad me da pánico que pueda enredar a Orne.
-Tratá de calmarte, seguro que todo va a estar bien, Ornella es lo suficientemente madura como para darse de cuenta de la clase de persona que es Cristina.
-Lo sé, pero es que los problemas no acaban acá.
-Hijo, me estás asustando.
-Resulta que hoy llegó el sobrino del señor López, el dueño del café.
-¿Y qué con él?
-Que creo que quiere algo con Orne, desconfío mucho de él.
-¿Acaso te dijo algo de sus intenciones?
-No, no me dijo nada. Pero cuando regresé a Orne al café vi como hablaba con Cristina, y la verdad no me gustó nada.
-Igual no es lo que pensás.
-Ma, ¿y si Cristina enreda a Ornella para que crea que regresé con ella? Michel podría aprovechar y conquistar a Orne. Y no quiero perderla.
-Gonzalo, si tanto miedo tenés, andate con cuidado, nada más, no te obsesiones con eso. Te hace mal.
-Lo sé, pero no puedo evitarlo.
-¿Ornella sabe de todo esto?
-Más o menos, pero esta noche hablaré con ella.
-Será lo mejor.
Estaba en el café charlando con Michel, después del malentendido las cosas parecían funcionar muy bien con él, por lo que me contó nunca tuvo suerte en el amor y todavía anda buscando a la mujer de su vida.
-No te preocupés, verás que al final acaba llegando, no podés perder la esperanza.
-No lo hago, pero, tengo miedo de enamorarme de quien no deba y lastimar a alguien.
-Te entiendo, no es fácil, pero sós una gran persona y verás que cuando menos lo esperás tenés al amor de tu vida a tu lado y para siempre.
-Ojalá y Dios te oiga.
En eso llegó Gonzalo al café, no parecía muy contento, algo pasó.
-Gonzalo, ¿pasó algo? Te noto preocupado.
-Nena, tengo que hablar con vos, en privado ¿sí?
-No os preocupéis, yo salgo un rato y dejo que habléis.
-Gonzalo me estás preocupando.
-Orne, tengo que contarte algo que me está matando acá adentro.
-Contame ya…
-Me muero de miedo de que Cristina intente algo y utilice a Michel.
-¿Por qué tendría que utilizar a Michel? Es un gran chico, no se enreda con cualquiera.
-Nena, no quiero malpensar pero, creo que Michel anda interesado en vos.
-¿De qué hablas?- dije riéndome- Michel no está interesado en mi.
-Orne, en serio, algo me lo dice.
-Mi rey, yo solo te amo a vos, lo sabés.
-Sí, lo sé, pero hoy cuando los vi en el parque, no sé…
-Gonzalo, ¿me espiaste?
-No mi vida, estaba paseando con Fer y los vimos, nada más, fue una coincidencia.
-Te creo, pero no tenés que andar preocupado.
-Y ¿qué te pasó para estar allá con él?
-No sé si contarte.
-¿Es algo malo?
-Más o menos.
-¿Te hizo algo?
-Más bien, me dijo algo sobre vos que me lastimó.
-¿Qué te contó?
-Que me ibas a hacer daño, igual que a Cristina, ella le contó que vos le hiciste mucho daño pero que te sigue amando y que cuando menos me lo espere me dejarás por otra.
-Maldito. Eso no es cierto. Yo no voy a dejarte.
-Lo sé. Pero Michel vino a disculparse, no más. Sabe que cometió un error.
-A la próxima que te haga algo me avisás.
-Tranquilo, no pasa nada. Tenés que calmarte. Creeme, Michel es buen chico.
Vi como Michel entró en el café de nuevo y Gonzalo seguía sin verlo con buenos ojos.
-Gonzalo, sé que igual no empezamos con buen pie, pero me gustaría que las cosas fueran de otra forma, podemos llevarnos bien.
-Michel tiene razón, Gonzalo…. Hacelo por mí, no quiero que ustedes dos se lleven mal.
-Está bien, olvidemos la bronca y empecemos de cero, ¿les parece?
-Me parece estupendo- dijo Michel con una amplia sonrisa.
-Entonces para arreglar los problemas y solucionar diferencias, los invito a cenar a mi casa esta noche, después de cerrar el café, esta noche llega una prima mía a Madrid y bueno, me gustaría que la conocieran.
-Claro que sí, mi rey, en cuanto cierre acá, vamos para tu casa.
-Me parece muy buena idea.
-Y también pueden venir Yane y Gustavo, no quiero que piensen que los ignoro.
-Dale, mirá, ahí llegan…
-Hola… ¿todo bien?
-Sí, muy bien. Ustedes dos están invitados a una cena en mi casa esta noche.
-Que bueno, me muero de ganas de ver tu casa- dijo Yanel emocionada.
-Pues en cuanto cierre nos vamos.
Cuando cerré el café avisé al señor Lopez y nos fuimos para la casa de Gonzalo, donde nos esperaba la prima de Gonzalo.
-Bueno, les presento, esta es Belén, mi prima, que viene de Uruguay.
-Un gusto en conocerles…
Ese chico era realmente hermoso, tenía unos ojos que jamás había visto. Era simplemente perfecto, y tiene una voz maravillosa. Sentía que me había enamorado, era el chico más lindo que había visto en mi vida. Me quedé embobada mirándolo como una adolescente estúpida. No podía hacer el ridículo, esta noche tenía que comportarme y conocerlo más, esta noche podría ser el inicio de una linda relación.
-Un gusto, me llamo Michel, soy el primo de Yanel- un nombre precioso.
-Hola, un gusto, me llamo Belén- esa sonrisa me mataba por momentos.
Pasamos al living y empezamos a conversar…
-¿A qué te dedicas?- me preguntó.
-Acabo de terminar de estudiar Psicología.
-Felicitaciones.
-Gracias- respondí ruborizada.
-Nena, ¿me acompañás a la cocina?
-Sí, ya voy.
-¿Te diste cuenta de cómo se miran esos dos?
-Sí, adorables. A tu prima le encanta Michel, se le nota, se ruboriza cada vez que la mira y le dice algo.
-¿Te parece si los juntamos?
-Dale, me parece perfecto.
Nos fuimos al living de regreso con el propósito de juntar a mi prima con Michel, al fin y al cabo Michel no parecía tan mal chico.
-Gonzalo, ¿esta guitarra es tuya?- me preguntó Michel.
-Sí, es mía, pero a penas la toco.
-¿Me dejas probarla para ver cómo suena?
-Claro, tomá… Toda tuya.
Michel empezó a entonar una hermosa melodía con la guitarra.
-Lo hacés mejor que yo.
-Canta algo primo, esa canción tan bonita que compusiste hace poco, por favor.
-Está bien, la canto.
-…. Foi só chegar e sem querer você me olhou, foi só me olhar que o meu coração disparou, que confusão, você fez meu mundo girar, que tentação, eu sinto o seu cheiro no ar, é muito mais do que é uma símplice emoção, você marcou pra sempre o meu coração, dona de mim, dona da minha paixão, eu descobri que você é minha ração, que jeito mais louco que me envolveu, que coisa gostosa você e eu, quero te beijar, como é bom te encontrar, você sabe o ponto certo de me amar...
Ornella, mi Ornella, esta canción la canto pensando en ti, siento que te amo, te necesito, ojalá supieras lo que siento por ti. Verla enamorada com Gonzalo me dolía y me mataba por dentro, tenía ganas de salir de allí, sentia como mi corazón se destrozaba por momentos, queria llorar, pero no podia, no ahora.
  Te amo Ornella. Algún día serás mía, lo sé, y te haré feliz, la más feliz del mundo.
Definitivamente Michel es el hombre de mi vida, esa canción me llegó muy adentro, y sentía que la cantaba con mucho sentimiento, ¿será que ya tiene al amor de su vida? No quiero pensar eso, quiero pensar que tiene el corazón libre para que pueda conquistarlo.