viernes, 8 de abril de 2011

Capítulo III: La carta

CAPÍTULO III: LA CARTA
-¿Nos vamos ya?- pregunté impaciente.
-¿Ya? Estarás de broma, ahora que se pone la cosa interesante…
-Yanel, es muy tarde y mañana tengo que trabajar, no sé si recuerdas…
-Tienes razón, ya es muy tarde, mi padre estará preocupado… Deja que me despida de mis amigos y nos vamos…
Las dos juntas fuimos en busca de los amigos de Yanel que se habían perdido entre la multitud del local. Sería muy difícil encontrarlos, pero después de unos minutos dimos con ellos.
-¿Ya os vais?- preguntó Macarena.
-Sí, es muy tarde y mi padre estará ya con el sueño desvelado…
-Bueno, ya nos veremos en otra ocasión…
-Pues claro que sí, me ha gustado mucho veros de nuevo…
-Y a nosotros también a ti y a Orne, claro…
-Igualmente, son buena gente.
-Hasta otra Yane, y llámanos pronto…
-Eso haré, hasta pronto.
Salimos del local y desde luego parecía otro mundo, lleno de silencio y de paz.
-Dios, mi cabeza va a reventar- exclamé.
-No será para tanto, es cuestión de acostumbrarse.
-Si vos lo decís… Necesito recostarme y ya.
-Tranquila, no desesperes que ya nos vamos.
-¡Mirá!
-¿Qué es eso?
-Es un celular, alguien lo perdió- dije cogiéndolo.
-¿Se adivina de quién es?
-Pues la verdad así a simple vista no, no sé de quien pueda ser.
-Mira la foto de pantalla, a lo mejor…- toqué una de las teclas y se encendió la pantalla.

-Estos dos son…
-Es el móvil de Higuaín…
-¿Y por qué tiene que ser de Gonzalo?
-¿No ves la foto?
-Sí, la veo, pero son dos personas, puede ser de Sergio Ramos también ¿no?
-Vale, vale, lo que tú digas… Mira los mensajes o la agenda…
-¿Estás loca? No haré eso, no es mío, sería abuso de intimidad.
-¿Abuso de intimidad? No digas bobadas, solo es para saber de quién es el móvil, nada más.
-Que no voy a hacerlo, lo apagaré y punto.
-Pero puedo volver a encenderlo.
-No lo creo, ¿acaso sabés el código PIN, linda?
-¡Diablos! Esta vez te has salido con la tuya, bonita. ¿Ahora cómo sabremos de quién es?
-Lo llevaremos a comisaría y que el dueño del celular lo reclame, ya está.
-¿Ya está? Muy bien, haremos eso…- dijo Yanel un tanto enojada.
-No hace falta enojarse, es lo más normal en estos casos, ¿no te parece?
-Orne, imagínate que es el móvil de Higuaín…
-¿Y?
-¡Ay! A veces me pareces cortita de mente…
-No te sigo…
-No hace falta que lo jures, si es su móvil puede ser una buena respuesta a sus notas, ¿no crees?
-Ya, claro, ¿y cómo sabrá que soy yo? ¿Le tomará las huellas al celular?
-Muy graciosa, con dejarle una nota con el móvil es suficiente.
-¿Y cómo haría para devolvérselo?
-Eso habría que estudiarlo…
-Un momento, ¿sós capaz de leer lo que está inscrito acá?
-Un segundo… creo que pone G…. H…. 20…. Sí, GH20, eso pone.
-Has acertado por esta vez, es el celular de Gonzalo.
-Bien, ¿y cómo lo sabes?
-Ahora la cortita parecés vos… G de Gonzalo, H de Higuaín y 20 es su dorsal en el Real.
-Buena observación… Entonces, ¿te animas a devolverle la señal?
-Creo que no perderé nada con intentarlo…
-¿Estás hablando en serio?
-¿Te parece que hablo en chiste?
-¡Ay! Qué bien…. Ahora idearemos algo para dejarle el móvil sin que nos vea…
-Eso es lo difícil.
-Pero no imposible.
Caminamos hasta la casa, era ya muy tarde y el señor López estaba despierto esperándonos.
-¿Dónde estabais? Estaba preocupado.
-Tranquilo papá, ya ves que estamos bien, quedé con unos amigos y nos liamos un poco, nada más.
-Podrías haberme avisado, así estaría más tranquilo.
-Lo siento, no volverá a pasar, te lo prometo.
-Me voy a dormir, estoy muerta.
-Mañana tendrás que quedarte sola en el local por la tarde.
-Está bien, no hay problema.
-¿A dónde vas papá?
-A una reunión con unos colegas, a escuchar unas propuestas para conseguir recaudar más caja en el local…
-Vaya, ¿puedo ayudar en algo?
-No hace falta Ornella, pero si necesito ayuda te la pediré.
-Gracias. Bueno, creo que si no me recuesto ahora caeré rendida al piso.
-Voy contigo, espera.
-Buenas noches, que descanséis.
-Igualmente, papá.
-No puede ser, otra vez…- exclamé nada más entrar en casa.
-Hijo, ¿qué sucede?- preguntó mi mamá que se había levantado para ir a la cocina.
-Creo que perdí mi celular…
-¿Otra vez?
-Sí, otra vez… Llamaré a Fernando para decirle si lo vio…
-No sé qué vas a hacer con esa cabecita que tenés.
-Fer, soy yo Gonzalo, ¿no habrás visto mi celular verdad?
-Pues la verdad es que no, pero si lo veo te lo guardo.
-Gracias, mañana nos vemos…
-Que cabeza la tuya Gonzalo…
Necesitaba descansar con urgencia, mañana había sesión doble de entrenamiento y quería estar bien despierto, pero Ornella en mis pensamientos no me dejaba dormir, ahora sería un buen momento para estar con ella, sentía que la necesitaba a mi lado, pero era posible que ella me ignorase o quizás lo que sentía por mí era admiración y nada más. De todas formas, fuese lo que fuese lo que sintiese por mí había conseguido que me enamorase de ella, y haría todo lo posible por lograr su amor, por tenerla a mi lado, para siempre.
-¡Gonzalo! ¡Gonzalo!- gritó mi papá entrando en mi habitación.
-¿Ya es de día?-dije despertándome.
-Sí, Gonzalo, no será noche para siempre, arriba que hoy tenés doble sesión de entreno.
-No hace falta que me lo recordés, lo sé de sobra.
Las ganas que tenía de ir a entrenar hoy eran nulas, pero algo me empujaba a empezar este día, quizás fuera la posibilidad de volverme a encontrar con Ornella otra vez, eso me alegraría el día, pero no debía distraerme demasiado o llegaría tarde, y no se imaginan como se pone el míster cuando llegamos tarde, mejor ni se lo imaginen, porque créanme que se asustarán.
-¿Lo tenés todo?
-Sí, menos mi celular, lo tengo todo.
-Bueno hijo, a la aventura.
Me despedí de mis papás y manejé hasta Valdebebas, un largo día me esperaba.
-Buenos días…-dije saludando a mis compañeros.
-Como siempre a la hora exacta- me dijo Cristiano.
-Sabés que adoro la puntualidad.
-Gonzalo, ¿encontraste tu celular?- me preguntó Fer.
-No, no sé que habré hecho con él…
-Pues lo de siempre, perderlo…- dijo Fer.
-Muy chistoso, no tiene gracia…
-No te preocupes, quizás alguien lo encontró y lo dejó en una comisaría, tranquilo.
-Ojalá sea así, Cris, Dios te oiga.
Era bien tarde, la verdad no tenía muchas ganas de levantarme después de la fiesta de ayer, pero no me quedaba de otra.
-Y la bella durmiente se despierta…
-Muy buen chiste Yanel, pero me alegro de tu buen despertar…
-Venga, anímate que hoy es el día D…
-¿Cuál día D?
-Niña, lo tuyo es crónico, ¿ya no te acuerdas de esto?- dijo mostrándome le celular de Gonzalo.
-Es cierto, ya ni me acordaba…
-¿Eso es lo que quieres a Higuain?
-No empecemos Yanel, ni siquiera sé si él me quiere a mí…
-Yo estoy segura de que sí.
Después de desayunar Yanel me explicó lo que íbamos a hacer para regresarle el celular a Gonzalo.
-¿Y cómo haremos para entrar en Valdebebas sin ser vistas?
-Tengo un amigo que trabaja allí y es de seguridad, no te preocupes, todo saldrá bien, ya lo verás.
-¿No tardaremos mucho no?
-Tranquila. Será un ir y volver. Papá, me voy con Orne a Valdebebas, ahora regresamos.
-¿Qué se os perdió en Valdebebas?
-A nosotras nada, se le perdió a otro.
-Yo no sé qué os traéis las dos, pero bueno, regresad pronto.
-Eso haremos.
-Vale, ya tenemos plan, ahora solo falta la nota…
-¡Anda! Se me había olvidado, ¿tienes algo en mente?
-Creo que sí…
-A ver, toma, papel…. y bolígrafo…
-Ya está…
-Déjame leer- dijo Yanel cogiendo el papel…- Podrás perder cualquier cosa, pero jamás perderás mi amor. Ornella. ¡Qué bonita!
-Gracias… ¿Vamos?
-Tú delante.
Después  de un largo paseo llegamos a las inmediaciones de Valdebebas, aquello era realmente inmenso.

-Yanel… ¿Qué haces aquí?
-Orlando… ¡Cuánto tiempo!
-¿Qué te trae por aquí?
-Necesito pedirte un favor muy grande.
-¿De qué se trata?
-Es por una amiga, Ornella…
-¿Es ella?
-Sí, es ella.
-¿Y qué necesita?
-Pues… devolverle algo a un futbolista.
-Ah, ¿eso? Entonces dádmelo y yo le doy lo que sea a quien sea.
-Es que… es algo más que eso… ¿puedo contárselo Orne?
-Claro, adelante.
Yanel le contó todo lo sucedido con Gonzalo y lo que Yanel había pensado para devolverle la señal a Gonzalo.
-Ya entiendo, queréis dejar el móvil sin ser vistas ¿no?
-Eso…
-Es algo que va en contra de mi trabajo, pero… por amor lo que haga falta, yo os ayudo, pero nada de esto a nadie…
-Nosotras no abriremos la boca.
Juntas fuimos con Orlando hasta el recinto donde estaban los jugadores para poder dejarle el celular a Gonzalo y regresarnos sin ser vistas.
-Ya llegamos, ahora hay que ser rápidos, aquí están las cosas de los chicos, ¿sabrás cuál es la bolsa de Gonzalo?
-Claro, es inconfundible…- allí estaba, solo tenía que acercarme a ella y dejar el celular con la nota y regresarme al café- Ya está.
-Bueno, ahora que ya está todo listo, será mejor que os vayáis antes de que nos descubran. Y mucha suerte Ornella. La verdad es que Gonzalo anda medio despistado últimamente.
-Eso es que piensa mucho en Orne, normal.
-Yanel… ¿nos vamos?
-Sí, sí, ya nos vamos. Gracias Orli.
-De nada Yanel, pero no vuelvas a pedirme un favor en años.
-Creo que después  de esto me daré por satisfecha.
-Gracias Orlando, muchas gracias.
-De nada mujer. Ve feliz.
Las dos nos fuimos contentas por que el plan había salido perfecto, ahora solo esperaba conocer la reacción de Gonzalo.
-Y al fin terminamos, creo que después de esto  no me levantaré en dos días- exclamé.
-Anda ya, exagerado… No ha sido para tanto- dijo Cris.
-Va a hablar, el que nunca se queja de nada- dijo Fer.
-Ni que vosotros fuerais unos santos…
-Bien, creo que me voy a ir, estoy muerto.
-Por cierto, suerte con el móvil Pipa…
-La necesitaré.
Me dirigí hacia mi bolsa y vi que había una nota que sobresalía.
-¿Nos vamos o qué?
-Sí, ahora voy, espera.
-¿Qué es eso?
-No sé, estaba acá en la bolsa.
-¿Qué pone?
-Podrás perder cualquier cosa, pero jamás perderás mi amor. Ornella.
-¿A qué viene esto? ¿Será que ella encontró tu celular?
-Puede ser…
-Desde luego tenés que ver la cara que pusiste hace un rato.
-Miraré dentro de la bolsa, igual lo dejó…- rebusqué entre mis cosas y allí estaba mi celular- Sano y salvo.
-¿Cómo supo que era tu celular?
-Posiblemente por la inscripción… Mirá…
-Que observadora… Vaya, hoy has conseguido doble felicidad, encontraste tu celular y Ornella te declara su amor, mejor no te pudo salir el día.
-Es cierto, pero… ¿cómo consiguió entrar acá?
-¿Acaso importa?
-Tenés razón, lo importante es que ahora sé que ella me ama, eso es lo que cuenta.
-¿Y qué pensás hacer ahora?
-Pues ya que ella me regresó el celular, yo le regresaré su carpeta, la echará de menos.
-Ya, ¿nada más?
-¿En qué pensás?
-No sé, ahora que ya sabés que ella te ama, podrías lanzarte de una vez por todas…
-No sé, Fer…
-Gonzalo, no podés pasarte la vida así, tenés que actuar…
-Está bien, le dejaré una carta cuando le devuelva la carpeta y ya…
-Me gusta la idea…
Ya era por la tarde, había sido un día muy largo y duro, pensé que el señor López regresaría más temprano. Al fin y al cabo no había nadie en el café. Me quedé pensando en cómo reaccionaría Gonzalo al ver la nota que le dejé. ¿Qué hará ahora que sabe que lo amo más que a nadie en el mundo? En eso estaba cuando entró por la puerta del café el señor López.
-Vaya… veo que te aburres…
-Para nada, si llega a regresar unos minutos antes podría creerme que no estaba aburrida.
-Espero que no tuvieras mucho trabajo.
-Bueno, lo justo, no me puedo quejar.
-Vengo cansado pero contento. ¿Yanel no ha regresado todavía?
-Pues no, no ha regresado, ¿Y a qué se debe la felicidad?
-Voy a iniciar una propuesta para recaudar más caja.
-¿En serio? ¿De qué se trata?
-Voy a inaugurar el primer torneo de cartas en el café.
-¿Torneo de cartas? Qué buena idea, ¿y cuál juego de cartas?
-Me han propuesto uno que ni conozco pero que es muy famoso entre los argentinos, y como en este barrio reina la población argentina pensé que sería una buena idea.
-Ya sé, ¿se refiere al Truco?
-Ese mismo, ¿lo conoces?
-Pues claro que lo conozco, en Argentina es como una religión, desde bien chiquitos nos enseñan, el que no sabe jugar al truco en Argentina es considerado un ignorante.
-Bueno, entonces dará comienzo esta noche… Haremos unas rondas eliminatorias diferenciando chicos de chicas y los ganadores de cada categoría se enfrentarán entre ellos, ¿te parece?
-Me parece una buena idea, ¿podría participar?
-Claro que sí, seguro que les ganas a todos…
En unas horas el café estaba lleno hasta la bandera, había corrido el rumor por toda la ciudad y el café estaba lleno de argentinos.
-Yanel, al fin aparecés.
-Hola Orne, ¿Qué es todo esto?
-Pues tu papá ha iniciado un torneo de cartas, para recaudar más.
-¿De verdad? Qué buena idea, ya veo que hoy recaudaremos mucho.
-Y yo participo.
-Y creo que Higuain también participa.
-No podés hablar en serio, ¿está acá?
-¿No lo ves? Allí, con Gago y con Garay.
-Tenía que venir el baboso de Garay.
-No te martirices, mujer.
-Bueno, ¿cómo harás para regresarle la carpeta?
-Dejame a mí, ¿te parece?
-Está bien, andá.
Me dirigí a la barra donde estaba el dueño del local, el padre de Yanel.
-Hola Gonzalo, ¿qué tal todo?
-Bien gracias. Quería pedirle un favor.
-Claro, lo que quieras.
-Necesito que le regrese esto a Ornella, es urgente.
-No te preocupes, yo se la doy.
-Gracias.
-Por cierto, veo que estás inscrito en el torneo.
-Sí, me parece divertido.
-Lo será… ¿sabes? Ornella también participa.
-¿De verdad? Pues a ver si nos enfrentamos…
-Sería un duelo muy interesante, sin duda.
-Seguro que sí. Gracias otra vez.
Después de unas largas e intensas partidas de truco, habíamos llegado al final, era la hora de que se enfrentaran los ganadores de ambas categorías. Adivinen cuál es el duelo… Sí, yo contra Gonzalo, ¿qué iba a hacer? Desde luego a mí no me gustaba perder a nada, pero si Gonzalo me ganara no me importaría. Empezó la partida…
-Al fin cara a cara…- me dijo Gonzalo.
-¿Preparado para perder?- le dije desafiante. Ni yo misma me conocía, jamás pensé que pudiera ser tan directa con él.
-Para eso nunca estoy preparado, porque siempre gano- me dijo giñando un ojo.
-Eso lo veremos.
En mitad de la partida, cuando él repartía, junto con una carta me llegó una nota… Te ves muy linda… Aquello me había desconcentrado y había perdido el punto definitivo… Era mi primera derrota al truco, pero había sido la derrota más linda del universo.
-Creo que sigo invicto…
-Tuviste suerte, veo que sabés mentir muy bien, espero que solo sea en el truco.
-Eso tendrás que descubrirlo…
Nos dimos la mano deportivamente y nos despedimos.
-Orne, ¿qué te pasó al final? Ibas genial…
-Mirá lo que me pasó…- le mostré la nota que me pasó en la última mano.
-Ahora lo entiendo, que buena táctica para desconcentrar, ¿verdad?
-Pues sí…
-Desde luego eso de que tendrás que descubrirlo ha sido muy sugerente, ¿no crees?
-Sí, sí que lo fue…
-Bueno Ornella ha sido una pena que perdieras, pero tengo algo para ti…- dijo dándome la carpeta.
-Al fin aparece…
-Me la dio Gonzalo, dijo que era urgente que te la entregara.
-Y tan urgente…
-Vamos a la habitación Orne, quizá te haya dejado algo dentro.
Subimos a la habitación y empecé a revisar si todo estaba en su sitio. Solo de pensar que todo esto había pasado por las manos de Gonzalo me ponía hasta nerviosa. Pero había algo que no era mío, ¿qué sería?
-¿Qué es eso?
-Una carta, es de Gonzalo.
-A ver eso… ¿qué pone?
-¿Me dejás terminar?
-Claro, pero no hace falta que me la cuentes toda, solo un resumen…
-No me lo puedo creer… Gonzalo me ha citado mañana por la tarde en el parque del Retiro.
-¡Ay Dios mío! ¿De verdad?
Unos nervios empezaron a recorrer mi cuerpo de arriba abajo, una cita con Gonzalo… ni en el mejor de mis sueños…
-¿Creés que Ornella habrá leído ya tu carta?
-La verdad es que no lo sé, igual ni abrió la carpeta aún…
-Gonzalo nunca te había visto así, estás muy diferente…
-¿De verdad Fer?
-Pues sí, pero yo sé que esa mina es ideal para vos…
-Así lo creo yo también, es perfecta…
-Gonzalo, Gonzalo, no hay nadie perfecto en el mundo…
-Lo sé, pero para mí sí que lo es.
-Bueno Gonzalo, me voy ya que se hace tarde y mañana hay que madrugar… no vaya a ser que nos quedemos dormidos y el míster nos castigue…
-Ni me lo recordés… pero ¿sabés una cosa? Mañana el míster ya puede castigarme lo que quiera que no conseguirá arruinar mi felicidad…
-Que suerte tienen algunos…
-Yo no tengo la culpa de que tengás una novia que apenas ves en todo el año…
-Me voy antes de que me enoje con vos…
-Ay, Fer, no tenés remedio… Hasta mañana.
-Descansa tranquilo…
-Eso haré…
O eso iba a intentar, ni siquiera yo sabía si estaba bien lo que había hecho con eso de la carta, pero de otra forma no iba a ser capaz de hacerlo, era mi único recurso… Mañana iba a ser un día realmente especial, mi primer día con Orne a solas. Probablemente mañana pueda conocer más sobre ella y admirar durante más tiempo su belleza, es realmente hermosa. Aunque no quisiera los nervios me mataban por dentro… ¿Qué iba a decirle? ¿Cómo iba a actuar? O lo peor de todo… ¿Y si no aparece?
Hoy iba a ser el día más importante de mi vida… El chico de mis sueños me ama, sí, como lo leen, me ama más que a nadie en este mundo, esto es lo que había soñado durante tanto tiempo. Hoy me ha citado en el Parque del Retiro, lindo lugar para una cita romántica, todas esas palabras que me había escrito en esa maravillosa carta esperaba escucharlas hoy de sus propios labios… pero, ¿cómo voy a presentarme? Ni siquiera sé como iniciar una conversación con él, estoy realmente nerviosa, no sé qué hacer… Y Yanel lo había notado.
-Orne ¿estás bien?
-No… sí… no lo sé…
-Ya lo entiendo… estás nerviosa, y es normal…
-¿De verdad?
-Pues claro que es normal… a mí me pasó lo mismo en mi primera cita…
-¿Me decís que ya tuviste novio?
-Sí, pero duró muy poco, desde que lo dejamos no volví a saber de él… ¿Sabes qué? El chico era argentino como Higuaín.
-¿En serio?
-Sí… Era un cielo…
-¿Y por qué lo dejaron?
-Porque él se marchó de regreso a Argentina con su familia y nunca volví a saber de él, ni una llamada ni un mensaje… nada- dijo Yanel a punto de llorar.
-Tranquila… No llorés… Verás como encuentras a otro pronto, sós muy linda…
-Es que en el fondo siento que aún lo quiero, y me muero…
-Sé lo que es… Pero no te preocupes… Tenés que tener fe… Si él aún te ama hará hasta lo imposible por volver a verte…
-¿Tú crees?
-Pues claro que lo creo, es más, estoy segura de que ese chico estará removiendo cielo y tierra encontrando la manera de regresar por vos.
-¿Cómo sabes eso? ¿Acaso conoces a Gustavo?
-Esperá… ¿Gustavo?
-Sí… ¿Por qué?
-¿Sabés de qué parte de Argentina venía?
-Un momento, déjame que piense… Es del barrio de Palermo en Buenos Aires… Espera… ¿de ahí no eres tú?
-Del mismo barrio de Palermo…
-Entonces… ¿Conoces a Gustavo?
-Probablemente sí… si me mostrás una foto seguro que lo conozco…
-Claro… creo que algún tengo alguna foto suya…- se puso a rebuscar en los cajones- mira… este es…

-Gustavo, Gustavo… el mismo… Lo conozco… Claro que lo conozco, somos amigos de toda la vida, fuimos juntos al cole… Hasta que un día se le dio por marcharse a España y al poco tiempo regresó.
-¿De verdad es tu amigo?
-Sí.
-Me harías muy feliz si consiguieras hablar con él y decirle que lo echo mucho de menos.
-Claro que lo haré, me va a oír, no me dijo nada de esto…
-No te enfades… Además hoy tienes que estar espectacular para Higuain.
-Por un momento había conseguido olvidarme de eso.
-Se te ve feliz, y eso me gusta… Por cierto le he dicho a mi padre que te deje todo el día libre.
-¿Y eso por qué?
-Porque tú y yo vamos a organizar todo para que salga perfecto.
-¿Qué querés organizar?
-Pues por ejemplo que vas a llevar puesto.
-Ah no… Ni al caso, no pienso ponerme nada especial… es un encuentro informal.
-Orne no me lo discutas, tranquila que no pienso ponerte de gala, algo informal como tú dices pero tampoco irás así.
-Confío en vos- no me quedaba más remedio.
-¿Nervioso?- me preguntó Fer nada más verme llegar a Valdebebas.
-Pues no voy a mentirte… Mirá si no estoy nervioso que no he conseguido conciliar el sueño.
-¿Piensas ir así con esas ojeras? A ver si se va a espantar…
-Cris, ¿se puede saber quién te contó?
-¿Todavía lo preguntas?- dijo mirando a Fer, que se encogió de hombros.
-Fer… ¿Ahora tampoco puedo confiar en vos?
-Cris es de confianza, sabés que no se lo dirá a nadie, ¿verdad?
-Pues claro que no… de mi boca no saldrá nada, te lo prometo.
-Eso espero.
-Pero estate tranquilo, verás como todo sale bien.
-Venga muchachos, no se entretengan que tenemos muy cerca el próximo encuentro de liga.
-Y llega el ogro… Se acabó la tranquilidad…
-Tranquilo Cris, no seás exagerado.
-Eso lo dices porque hoy te verás con tu adorada Onella, pero yo ¿qué?
Lo miré con gesto divertido, pobre Cris… No tenía planes para esta tarde… Sin embargo yo seguía de lo más nervioso, gesto que intenté disimular durante toda la sesión de entreno, no quería que nadie empezara con los chismes, se volvían realmente insoportables. Pero mi cabeza solo pensaba en Ornella y en la maravillosa tarde que me esperaba con ella.
Cada vez faltaba menos para la tan ansiada cita con Gonzalo, no podía contener ni un segundo más los nervios que me mataban por dentro, así que antes de que me diera un ataque de ansiedad decidí salir del local y dirigirme al parque, quizás era demasiado temprano, pero no aguantaba ni un segundo más sin hacer nada. Llegué al parque, eran las 17.00 de la tarde… Mi cita con Gonzalo estaba prevista para las 17.30, por lo que me senté sobre el césped del parque mientras esperaba a que llegase, el día estaba realmente lindo para ser enero, y todo estaba muy tranquilo, nadie pasaba por allí.


Nunca había estado tan nervioso en toda mi vida, era la primera vez que me había citado con una chica, no sabía cómo debía actuar, supongo que la mejor forma de triunfar en tu primera cita es siendo vos mismo, pero tenía miedo de mostrarme torpe con todos los nervios que llevaba dentro. Pero tenía que estar tranquilo, todo iba a salir bien, seguro, estaba convencido, todo iba a ser perfecto, al menos eso pensaba.
-Gonzalo, ¿a dónde vas tan guapo?
-Eh……
-Esperá, ¿vas a ver a esa chica del café?
-Sí, papá, hoy la cité para vernos…
-Por Dios, hijo, estás bien tenso, tranquilo, triunfarás seguro.
-No es fácil estar tranquilo, creeme que quisiera estarlo, pero no puedo.
-Es totalmente normal, a mí me sucedió lo mismo con tu mamá, y no pasó nada.
-Gracias papá, como siempre ayudándome en los peores momentos.
-Soy tu papá, al fin y al cabo ese es mi deber. Por cierto, ¿cómo se llama?
-Ornella.
-Tiene un nombre bien lindo, seguro que es preciosa.
-Lo es papá, lo es.
-Por tu cara de felicidad puedo adivinarlo. ¿A qué hora la citaste? No vaya a ser que llegués tarde.
-Tranquilo, todavía queda media hora, pero bueno, iré haciendo camino, acá en casa me muero.
-Hacés bien, lo importante siempre es llegar a la hora, es mejor que esperés vos a que espere ella.
-Espero que llegue.
-Llegará, ya lo verás. Aunque esos minutos de espera se te harán eternos y te saldrán ganas de salir por ella.
-No sigás que me pongo peor, mejor dejá que me marche.
-Ve tranquilo.
¿Ustedes creen que voy bien para la ocasión? ¿Triunfaré con esto?

Salí nervioso pero decidido, hoy sería el gran día.
Son las 17.29, y allá estaba yo aún nerviosa esperando a que llegase Gonzalo, faltaban 40 segundos para que fueran las 17.30… ¿Será puntual?
Miré mi reloj nada más llegar al parque, eran las 17.30 en punto… me fui caminando a ver si la encontraba por alguna parte. Después de caminar por un rato la divisé cerca del lago, estaba sentada… ¡Vaya! ¿Llevaría allá mucho tiempo? No debería preocuparme, estaba en hora. Ahora era el momento de la verdad, con paso firme me acerqué a ella…
-¿Me estabas esperando?-  dije quedándome justo detrás de ella de pie. Tardó unos segundos en reaccionar… -¿Puedo sentarme?
-Claro, adelante- respondí invitándolo a que se sentara a mi lado. Se le notaba que estaba tan nervioso como yo.
-Está una tarde bien linda ¿verdad?
-Sí…-dije intentando desviar la mirada, no me sentía capaz de mirarle a los ojos.
-Ni siquiera sé cómo empezar… Te ves hermosa…
-Vos también- dije girándome hacia él- Me siento demasiado informal a tu lado.
-No es para tanto, para mí estás linda con cualquier cosa- eso se me había clavado en el corazón.
-No digas eso…
-Es la verdad… ¿Qué te apetece hacer?
-Pues no sé… es la primera vez que me veo en una de estas… además ni siquiera conozco la ciudad…
-Vaya, pensé que era el único novato acá…
-Esperá, ¿querés decir que nunca te habías citado con una chica?- no podía creérmelo.
-Nunca… sós la primera y espero que la última chica a la que tenga que citar- se quedó callada sin decir nada, mirándome, esos ojos eran demasiado lindos para ser reales- ¿Te parece un paseo en barca?
-¿Un paseo en barca? Suena bien…- aparte de sonar bien sonaba bien romántico- Como en una película…
-Sólo que esto es la realidad, y será mucho mejor que la ficción, te lo aseguro.
Nos subimos a una de las barcas que había en el lago, Gonzalo se aseguró de que nada ni nadie nos pudiese molestar durante nuestro paseo.
-¿Te gusta?
-Sí, se ve todo muy lindo- dije contemplando el paisaje que nos rodeaba, era realmente perfecto.
-Pero no tanto como vos…
En ese momento me sentía la mujer más feliz del mundo, Gonzalo me tomó de las manos…
-Sós lo que he soñado durante tanto tiempo, siento que debo amarte incluso hasta más allá de la muerte, te necesito…
No puede ser… Todas esas palabras que leí en la carta… Esas hermosas palabras me las acababa de decir mirándome sinceramente a los ojos.
-Ornella yo…- no sabía cómo decírselo.
-Gonzalo…- dije poniendo mi mano sobre sus labios antes de que dijese nada…- Gonzalo, yo te amo más que a nada en este mundo, no imaginás cuanto esperé este momento.
-Yo también te amo, y también había esperado este momento, el momento de confesarle mi amor a la mujer más hermosa del mundo.
Gonzalo se iba acercando cada vez más a mí, nuestros corazones latían al mismo ritmo, nuestras respiraciones se mezclaron en una sola… Sin dejar de tomar mis manos, en unos segundos que parecieron eternos… Gonzalo me había besado… Había sido mágico. Le acaricié la cara mientras nuestros labios se iban separando poco a poco.
-Te amo…- en ese momento no se me ocurría otra cosa que decirle, además ¿qué importaban las palabras en ese momento?
-Y yo a vos…
-¿Y por qué nos susurramos?- pregunté chistoso.
-Una muy buena pregunta…- los dos nos echamos a reír, teníamos que romper el hielo.
Regresamos hasta el parque y nos sentamos en la orilla del lago frente a un árbol. Me apoyé sobre él y dejé que Ornella se pusiera frente a mí de espaldas apoyada en mi pecho mientras yo la abrazaba y le decía lo mucho que la amaba.
Esos besos en el cuello me estaban haciendo morir de amor, estaba al fin en sus brazos, me sentía suya, sentía sus brazos rodeando mi cuerpo y sus labios rozando mi piel, era una sensación indescriptible.
-Debo confesarte algo…- le dije muy cerca de su oído.
-¿El qué?- pregunté un tanto sorprendida girándome hacia él.
-Me asusté cuando me retaste al truco en el café.
-No sería para tanto, si me ganaste, con trampas, pero me ganaste.
-¿Me estás llamando tramposo?- esa carita de travieso no podía resistirla.
-Más o menos…- dije rodeándolo por el cuello.
-Esta me la debés…
-¿Y qué vas a hacerme?
-¿Querés probar mi castigo?
-No tengo miedo de tus castigos…- dije cerca de sus labios.
-¿No?- negó con la cabeza riéndose- Pues verás lo que es bueno.
Se echó sobre mí y empezó a hacerme cosquillas por todas partes…
-Pará…- empecé a gritar- Gonzalo, nos van a ver…
-Ni que estuviéramos cometiendo un crimen, ¿Qué puede pasar?
-Gonzalo, ¿no es suficiente?
-¿Te parece si nos vamos a mi casa?
-¿A tu casa? No Gonzalo… no quiero molestar…
-Vos no molestás… Es más, no acepto un no por respuesta, no te queda de otra. Además no hay nadie en la casa si es lo que te preocupa.
-¿No me queda de otra verdad?
-No… No tenés escapatoria…
Nos fuimos caminando hasta su casa agarrados de la mano, jamás me había imaginado que eso pudiese pasar, era realmente hermoso.
-Llegamos, acá es… ¿Te gusta?
-Me fascina, es muy linda la casa.
-Más linda sós vos… y no me cansaré de decirlo, lo publicaría en los diarios si fuese necesario…
-No seás exagerado…
-¿Acaso vos no lo harías?
-Haría mucho más que eso… lo gritaría al mundo, lo gritaría a los cuatro vientos y lo predicaría por los 7 mares…
-Eso sí que es insuperable…
Nos besamos de nuevo y entramos en la casa.
-Vení, me encantaría mostrarte la casa pero ahora quiero que vayamos a un sitio más privado, si te parece, para mostrarte la casa se ofrecerá mi mamá con mucho gusto.
-Muy bueno el chiste… Vayamos entonces…
Llegamos a una habitación muy espaciosa, Gonzalo graduó la luz y nos sentamos en el suelo igual que en el parque…
-¿Sabés una cosa?- se giró hacia mí- Si nuestro amor se pudiese medir no habría metro que pudiese medirlo…
-Si nuestro amor se pudiese pesar no alcanzarían todas las balanzas del mundo…
-Si nuestro amor fuese agua no alcanzaría el planeta…
-Si nuestro amor fuese aire no alcanzaría el universo…
-Si nuestro amor fuese un camino no alcanzaría una vida para recorrerlo, y yo quiero recorrerlo con vos hasta el final…
-Es lo más lindo que me dijeron nunca… te amo- nos besamos de nuevo durante unos minutos mientras nos íbamos cayendo al piso, hasta quedar Gonzalo sobre mí mirándome fijamente…
-¿Creés que sea el momento?
-Cualquier momento es perfecto si estás vos…
Aquella noche fue mucho más que perfecta. Ambos nos fuimos desprendiendo de la ropa que llevábamos, cada segundo parecía una eternidad, una eternidad maravillosa. Sus labios recorrían todo mi cuerpo sin descanso. Sentía una felicidad enorme, le pertenecía, era parte de su ser.
Sin contemplaciones empezamos a besarnos apasionadamente, aunque sentía miedo de que no se sintiese cómoda, quizás no era el momento adecuado…
-¿De verdad querés hacerlo?- me puso su dedo índice sobre los labios y continuamos besándonos, era una señal de que estaba segura de querer hacerlo, quería entregarse a mí en cuerpo y alma, lo podía sentir, en cada beso, en cada caricia, en su respiración, en su mirada… Todo era perfecto.
Había amanecido después de una noche maravillosa con el hombre más perfecto del mundo, la luz entraba en la estancia e iluminaba nuestros cuerpos desnudos sobre el piso, había sido mágico.
Todavía estaba dormida, se veía realmente linda dormida y con el sol iluminando su cuerpo, un cuerpo perfecto, era una auténtica diosa. Cuando la estaba admirando, entró mi papá que me andaba buscando…
-Lo siento hijo, ¿interrumpo algo?
-Nada, tranquilo, no interrumpís nada…
-¿Esa es Ornella?
-¿Quién iba a ser entonces?
-Es bien linda…- dijo alzando un poco la cabeza.
-¿Qué pasó?- preguntó mi mamá que llegaba de la cocina.
-Al fin el nene se tiró a la pileta…
-Ya nos contarás ¿eh? Ahora les dejamos que disfruten del amanecer juntos.
Mis papás cerraron la puerta con cuidado y nos dejaron solos. Mientras dormía le acariciaba la espalda. Ornella se acababa de despertar…
-Buenos días princesa…
-Buenos días…- dijo feliz.
-No sabés lo feliz que soy…
-Yo también lo soy- dijo acariciándome la cara y besándome.
-¿Te parece si desayunamos?
-Dale… Me muero de hambre…
Me tendió la mano para alzarme. Me agarró de la cintura con las dos manos y me miró con ojitos dulces…
-¿Te he dicho que sos la nena más linda del mundo?
-Mmmmm… creo que ya me lo dijiste unas ¿300 veces?- sujetándolo del cuello.
-Es que no me cansaría de repetírtelo una y otra vez…- me dijo rozando mi nariz con la suya, luego me besó…
-¿Nos vamos a desayunar?
-¿Pero no querrás ir así? Esperá, que te dejo algo…- se acercó al plackard y me alcanzó una de sus innumerables camisas… todas relindas… como él- Toma, así mejor… no quiero que te me enfermes… aunque sería una buena excusa para ir a cuidarte y consentirte.
-Me encantás cuando te ponés así de meloso…
-¿De verdad?- asentí.
-Vamos…
Nos fuimos hasta la cocina donde estaban sus papás desayunando… cuando entramos se nos quedaron mirando… me sentí extraña pero…

13 comentarios:

  1. aahh amiga no lo leei todo pero wenisimo lo leei hasta cuando la citaa :) ew! q emocion mañana leeree la otra mitad del capitulo

    ResponderEliminar
  2. gracias por comentar hermanita :) eres la mejor TQM.... un besazo wapisima....

    ResponderEliminar
  3. jajaja!! XD buenisimo ya lo leei todoo :D ew!! hicieron cosas malas jaja!! :P eso es lo weno q es correspondido ew pro los atraparon ami m daria bastante verguenza q m viera ahi cn su hijo en su cuerto :S jaja!! pro si es el mm ;) m arriersgoa toodoo m encantooo tu capitulooaver cuando escribas otroo amiga m etiqtas sii!!

    ResponderEliminar
  4. que cosas malas ni cosas malas?¿
    te crees que Ornella es como nosotras jajajajaja...pero ya veras el proximo capi..jejejeje si que van a ser cosas malas...veras como te recuerda a mi o a ti jejejejeje.... un besazo y gracias por el coment manita...jejejeej TQM

    ResponderEliminar
  5. Pero qe? :O Muuuuuuuy buen cápitulo :) me encanta tu novela ♥ ademas son capitulos largos, me encanta. Escribes muy bien♥ Siguela (: Y pasate:D

    ResponderEliminar
  6. garcias por los coments chicas.....las quiero... pero no mas que a gonza jejejejeje...ese es insuperable jejejejeje...claro que la continuare... en cuanto pueda...jejejje un besazo enorme <3

    ResponderEliminar
  7. Hola, entre a un blog y encontre el tuyo, y me lei los 3 capitulos. Me encantaron, son geniales! Segui así, espero el siguiente. Un beso, Tami:)

    ResponderEliminar
  8. gracias tami!!:) seguir asi esta en mis planes...jejejejee TQM

    ResponderEliminar
  9. hola, recien hoy termino d leer tu nove, la empece a leer ayer pero ya era medio tarde asi q la segui hoy. Me encantaron los capis, son geniales, y ademas no terminan mas, mejor aun ;) adoro la novela, ojala subas pronto el proximo cap, bss :)

    ResponderEliminar
  10. muchisimas gracias por comentar chicas!! :) me alegro que os guste, espero subir pronto el proximo capi... se que lo estais esperando... pero las cosas de palacio van despacio, lo bueno se hace esperar ejejjejee.... bueno, un besazo y gracias otra vez!!

    ResponderEliminar
  11. Aaaahy hace mucho no subis:s espero que sigas con la nove!! Besitoss :D

    ResponderEliminar
  12. Hola, acabo de entrar a este blog por medio de otro y ya me lei todoo, espero que sigas escribiendo, me gusto muchooo!

    ResponderEliminar